El candidato Rubén Fortuny se defiende (como puede) de las acusaciones de machismo en su contra

Todo comenzó con un tuit imprudente publicado en torno a las cinco de la tarde de ayer por Rubén Fortuny, exfuncionario de Urtubey y candidato a diputado provincial en una de las innumerables listas internas del Partido Justicialista de Salta.

Al también exfuncionario romerista se le fue la olla cuando en su intento por descalificar a la diputada nacional Victoria Donda, de visita por estos días en Salta, publicó lo siguiente:



La reacción de Fortuny, perfectamente calculada y estudiada, tenía por objetivo no solo salir al paso de las afirmaciones realizadas por Donda en Salta, que fueron particularmente críticas con el gobierno de Urtubey y con su aliado (y potencial sucesor) el diputado nacional Alfredo Olmedo, sino también provocar polémica y atraer hacia sí la atención mediática.

Pero lejos de responder a Donda en el mismo terreno en el que la diputada había planteado la discusión, el candidato Fortuny escogió el poco elegante recurso de referirse a una de las partes del cuerpo de Donda, estableciendo al mismo tiempo una denigrante conexión entre la anatomía de la diputada y su pensamiento.

El insulto, envuelto en un juego de palabras, es verdaderamente llamativo, y no precisamente por su evidente bajeza. La idea que domina la frase -el control y el descontrol del pensamiento- es potencialmente reveladora de una peligrosa mentalidad totalitaria, más allá de que el insulto haya sido dirigido a una mujer.

¿Machismo?

Sin embargo, ha sido la condición femenina de Donda la que ha dado pie a numerosas reacciones en la misma red social en donde el infeliz comentario fue vertido.

Aunque, para muchos, calificar precisamente a Fortuny de "machista" entraña una seria contradicción en los términos, esta descalificación ha sido la más difundida en Twitter.

La joven abogada María Laura Postiglione, de Libres del Sur, publicó en su cuenta de Twitter lo siguiente:



Por su parte, Rodrigo Liendro, de ALUDIS, dijo:



Otras reacciones









Defensa tardía y poco efectiva

De madrugada, Fortuny intentó quitarse de encima las etiquetas de machista y misógino que le habían colgado, pero ya era tarde. Las redes sociales lo habían incinerado y con justa razón.

Primero intentó quitarle hierro al asunto diciendo que su comentario solo fue un chiste, pero un minuto después se vio forzado a desmentir las duras acusaciones que le habían sido dirigidas.



Algunos analistas comentan que la sola mención de "mi historia" (como si el personaje fuera Julio César o poco menos) es lo que lo ha terminado de hundir.

Otros, sin embargo, ven en la frase defensiva una cariñosa evocación de "mi lucha", Mein Kampf.

Y podrían no estar equivocados.