Un tribunal de Salta envía a prisión al 'Negro' Corimayo por una sucesión de robos y hurtos

La Sala Cuarta del Tribunal de Juicio de la ciudad de Salta ha condenado a José Marcos Antonio Corimayo (29), alias “El Negro” o “Piojo”, a la pena ocho años de prisión por resultar autor material y penalmente responsable de los delitos de robo calificado por el uso de arma, robo simple en concurso real con coacción agravada por el uso de arma, robo simple, robo calificado por escalamiento, estafa (dos hechos) en concurso real, robo simple; y coautor de los delitos de hurto con escalamiento, robo simple y robo en grado de tentativa agravado por la participación de un menor de edad, todo en concurso real.

El tribunal, integrado por los magistrados Ana Silvia Acosta, Roberto Faustino Lezcano y Julio Víctor Pancio, ha condenado también al ciudadano Federico Ricardo López (32), alias “Hachero”, a la pena cinco años y tres meses de prisión por resultar coautor material y penalmente responsable de los delitos de robo simple y robo calificado por el uso de arma, todo en concurso real. Asimismo, ordenó que el imputado continúe privado de la libertad en la cárcel penitenciaria local.

Igual suerte ha corrido José David Navarro (32) a cinco años y seis meses de prisión efectiva por resultar coautor material y penalmente responsable del delito de robo calificado por el uso de arma, declarándolo reincidente por primera vez y ordenando que continúe alojado en la cárcel local.

El currículum delictivo de Corimayo y sus secuaces

El primer hecho por el cual Corimayo fue condenado ocurrió en diciembre de 2006, cuando interceptó a un vecino y, con engaños, lo convenció de que lo acompañara hasta su propio domicilio. Una vez en el interior de la vivienda, el imputado le quitó el celular, algo de dinero en efectivo y luego echó al joven del lugar, amenazándolo con un cuchillo.

En agosto de 2006, Corimayo interceptó a un menor que circulaba en bicicleta por Castañares, lo derribó y cuando éste estaba en el suelo, aprovechó para sustraerle el celular y salir corriendo. Como la víctima lo conocía, poco después se dirigió a la casa del imputado junto a su padre, para exigirle la devolución del móvil. Al abrir la puerta, pidió que esperaran, que iba a buscar el celular, pero regresó con un cuchillo que esgrimió contra padre e hijo, obligándolos a retirarse.

En agosto de 2006, el imputado fue denunciado por su cuñada por el robo de varios elementos del interior de su vivienda. Corimayo ingresó al departamento de la denunciante rompiendo la puerta de acceso y se llevó un televisor, un lavarropas, una radio y prendas de vestir. Algunos de los elementos robados fueron secuestrados luego en el domicilio del imputado.

En julio de 2007, Corimayo fue denunciado por una vecina a quien le sustrajo las persianas de una ventana, tras escalar una pared.

En junio de 2008, junto a Federico Ricardo López, Corimayo interceptó a un adolescente que circulaba por el Grupo 648 de barrio Castañares y le arrebató el celular, que luego intentaron vender.

Otro hecho por el cual Corimayo fue condenado ocurrió en mayo de 2009, por la noche. En esa oportunidad, el imputado escaló las rejas de la Escuela 4011 Bernardino Rivadavia y, una vez adentro, violentó la puerta de machimbre de ingreso al kiosco para sustraer golosinas, fardos de gaseosa y un radiograbador, entre otros objetos.

En septiembre de ese mismo año, el imputado fue sorprendido, también en horas de la madrugada, intentando ingresar a un negocio de fotocopias ubicado en inmediaciones de la Universidad Nacional de Salta. Corimayo fue visto por vecinos cuando acababa de romper algunos paneles de vidrio para ingresar al local comercial, mientras afuera, un cómplice menor de edad oficiaba de campana.

En enero de 2009, el condenado abordó un remis y le pidió al conductor que se dirigiera hasta una calle oscura de barrio Castañares. Al llegar, extrajo un arma blanca y le exigió que le entregara dinero en efectivo y su celular. Corimayo también fue denunciado por otro remisero, a quien estafó haciéndose llevar hasta una dirección y huyendo luego, sin pagar.

En tanto, Federico López y José David Navarro fueron encontrados culpables además del delito de robo calificado por el uso de arma. En junio de 2011, en horas de la siesta, ambos ingresaron al domicilio de un vecino del Grupo 234 de barrio Castañares y, tras amenazarlo con un cuchillo y un tenedor, lo encerraron en el baño. Luego de sustraer del departamento un teléfono y un televisor, se dieron a la fuga.

Fuente: Poder Judicial de Salta