Un juez de Salta obliga a un condenado a someterse a tratamiento para 'controlar sus impulsos'

El pasado día 19 de octubre de 2013, dos hombres se personaron en el domicilio de un vecino de Cerrillos pero como no lo hallaron (tampoco, al parecer, hallaron el timbre de la casa), arrojaron una piedra contra la puerta de la vivienda.

Cuando la esposa del vecino ausente salió a atender el inusual "llamado", observó la piedra y los daños causados a la puerta, mientras que los dos hombres que la habían arrojado la increparon diciéndole: «¡Qué mirás reputa, vení que te voy a cagar matando!»

Sorprendida por el lenguaje soez de los visitantes, la mujer respondió «¿Cómo 'che'?»  antes de dirigirse a la comisaría local a formular una denuncia penal por amenazas.

El mismo día, la pareja de apedreadores se dirigió a otra casa a buscar a un joven al que tampoco encontraron. Y al parecer, como esto de no encontrar a la persona que andan buscando los pone muy nerviosos, los hombres se llevaron la moto del joven ausente, la que posteriormente inutilizaron tras verse involucrados en un accidente de tránsito.

Ambos hombres fueron acusados y juzgados en juicio abreviado por los delitos de amenazas, daños y hurto simple, en concurso real. El juez de la Sala I del Tribunal de Juicio, señor Martín Pérez, ha impuesto a uno de ellos -reincidente- la pena de siete meses de prisión efectiva, y al otro una pena de seis meses, pero de ejecución condicional.

A este último el juez le ha impuesto una serie de reglas de conducta que deberá cumplir en los próximos dos años: la obligación de constituir domicilio; la de presentarse ante el tribunal todos los meses; la de abstenerse de consumir estupefacientes y de abusar de bebidas alcohólicas; y la de someterse a tratamiento psicológico para controlar los impulsos y la agresividad.

Ahora mismo, autoridades del Poder Judicial buscan en el 'padrón' profesional correspondiente a un psicólogo que se especialice en tratar los impulsos criminales provocados por no encontrar a los esquivos e informales vecinos de Cerrillos cuando alguien va a buscarlos a su domicilio.