En Salta, sentir 'asco' no es una razón válida para que los funcionarios renuncien

El gerente del hospital psiquiátrico de Salta rechazó la renuncia de una profesional de esa institución porque las razones que esgrimió no eran válidas.

En efecto, según informa hoy el diario El Tribuno, la doctora Dorys Flores, que llevaba dos décadas al servicio del Estado, presentó su renuncia argumentando «sentir asco»  de su trabajo con el equipo médico del hospital.

A pesar de la contundencia del motivo, el gerente del centro, José Quiroga, resolvió rechazar la renuncia de la facultativa argumentando que la decisión había sido adoptaba en un «acto de impulsividad»  y porque el 'asco' no es una «razón válida»  para abandonar un cargo público.

Es evidente que si en algún lugar de Salta hay gente preparada para saber cuándo se está en presencia de «acto de impulsividad»  ese lugar es el hospital psiquiátrico.

Pero aunque la doctora Flores haya procedido sin reflexión ni cautela, dejándose llevar por la impresión del momento, nadie puede quitarle el derecho a experimentar asco y dar por terminada su relación de trabajo por su propia voluntad.

Si la doctora Flores ha incurrido en un exceso de sinceridad, lo menos que pueden hacer el gerente Quiroga y el ministro Heredia, es comprende sus razones y no obligar a la profesional a que experimente alteraciones del estómago, náuseas y vómitos mientras desarrolla su trabajo, porque tal conducta supondría una clarísima explotación laboral.

Sentir asco es, en definitiva, un derecho de las personas, como lo es el sentirse cansadas, humilladas o postergadas.