La escena que documenta la fotografía adjunta corresponde al acto oficial organizado por el gobierno de Salta en Tartagal para entregar 21 viviendas a las comunidades aborígenes TGN Nuevo Amanecer, 9 de Julio y Cherenta. En la fotografía aparecen el Ministro de Economía, Infraestructura y Servicios Públicos del gobierno provincial, Carlos Parodi, y un ciudadano originario que recibe de manos del funcionario la consabida carpeta que le acredita como nuevo morador de una de las 21 viviendas entregadas.
Como viene siendo habitual en las últimas manifestaciones 'inclusivas' del gobierno del Salta, los organizadores del acto han puesto mucho cuidado en que los funcionarios no se distingan demasiado de los 'incluidos'. Es decir, que no se note mucho el abismo social que separa a unos y otros, para que nadie se anime a decir que en Salta existen las desigualdades profundas.
El que, siguiendo el guión oficial, ha conseguido una mímesis casi perfecta, es el ministro Parodi, hasta el punto de que en esta fotografía a los no iniciados se les haría imposible distinguir quién es el ministro y quién es el aborigen.
Pelo largo, piel cobriza, barba crecida, vaqueros raídos, camisa remangada... el ministro ha querido confundirse con los hermanos originarios, aunque las verdaderas raíces de sus ancestros se hundan en la Liguria y no el Pilcomayo. Como Lawrence of Arabia, solo que en versión chorote-chulupí.
Mientras los ases del ceremonial del Estado planean enviar a Parodi al próximo acto con una llisca, un arco y un saco de flechas, otros expertos en imagen dicen que el ministro no necesita de mayor atrezzo para pasar por aborigen.
Más difícil lo tendría -dicen- la Ministra de Derechos Humanos, que con su falsa cabellera dorada tendría que disfrazarse de Patora para poder entregar subsidios a sus focalizados del Norte.