El ministro vive en un frasco

Julio César Loutaif, Ministro de Gobierno de Salta, ha sorprendido ayer a la opinión pública planetaria con unas declaraciones que ponen en seria duda su nivel de información acerca de lo que está sucediendo en el mundo circundante.

El funcionario ha dicho: “Es imposible hacer un fraude electrónico”, y aunque se refería en particular al sistema de voto electrónico implantado por la fuerza en Salta, no deja de ser una sorpresa que un alto responsable político ignore que el fraude electrónico es una patología social que cada vez se extiende más en el mundo.

Mientras la mayoría de los países avanzados se encuentra al borde del colapso tras la revelación del espionaje masivo que realizan las principales potencias sobre las comunicaciones de los ciudadanos, y todos los días se conocen nuevos detalles sobre el escándalo del espionaje sobre los principales líderes mundiales y entre países aliados, en Salta ha levantado la voz un candoroso creyente en la incolumidad de los sistemas informáticos y de telecomunicaciones, que proclama que el sistema de votación del que se ha dotado su gobierno es incluso más seguro e inviolable que el teléfono móvil de la mismísima Angela Merkel.

El espionaje electrónico a gran escala pone de manifiesto con toda crudeza que cuando los gobiernos quieren, pueden tranquilamente avasallar los derechos de los ciudadanos, saltándose las leyes y las fronteras como si éstas no existieran. El gobierno de Salta no es la excepción, y así lo ha demostrado a lo largo de los últimos seis años.

Aunque entre el Ministerio de Gobierno de Salta y la National Security Agency haya algunas pequeñas diferencias tecnológicas, de poder y de capacidad operativa, no hay motivos serios para pensar que en Salta el fraude electrónico inducido por el gobierno, o practicado por él, sea del todo imposible.

Miles de millones de dólares se pierden todos los días en las cañerías digitales a causa de la creciente actividad de estafadores electrónicos, falsificadores y usurpadores de identidad; las fuerzas de seguridad de todo el mundo aumentan todos los días su dotación de recursos para combatir esta nueva forma de criminalidad, pero, en Salta, el ministro Julio César Loutaif piensa que en torno a unas elecciones periféricas solo hay bondad, transparencia y buena fe para exportar al mundo.

De sistemas «inhackeables»  está empedrado el camino del infierno.

Sin ánimo de interpretar las palabras de tan soberana autoridad, lo que ha querido decir el señor Loutaif es que en Salta es imposible hacer un fraude electrónico «detectable», lo cual adquiere mucho sentido si se tiene en cuenta que el gobierno de Salta se ha negado a divulgar el código fuente de su sistema de voto electrónico.

Sea natural o fingida, lo cierto es que semejante ingenuidad, más que reforzar la confianza en un sistema que nació sin una pizca de ella, solo puede hacer dudar de la idoneidad de una persona para desempeñar un cargo de ministro.