El Ministro de Gobierno de Salta, Julio César Loutaif, y su joven Secretario de Planificación, Guillermo López Mirau (h), están hoy en el ojo del huracán mediático, tras salir a la luz el presunto trato de favor hacia la candidatura a diputado provincial por el Departamento de Orán de Baltasar Lara Pérez-Alsina, hijo del intendente de la ciudad cabecera de este Departamento. Según la denuncia presentada por el diputado provincial oficialista Antonio Hucena, de la que se hace eco hoy el diario El Tribuno de Salta, los intendentes de Orán, Hipólito Yrigoyen y Pichanal -todos ellos valedores de la candidatura del joven Lara- habrían utilizado nueve terminales de votación electrónica, provistas por el gobierno provincial, sin conocimiento del Tribunal Electoral, para prácticas que eran conducidas por partidarios del candidato y no por formadores independientes y neutrales.
La secretaria del Tribunal Electoral provincial, señora Teresa Ovejero, confirmó ayer que los terminales no tenían como destinatario a ningún partido político y admitió que la denuncia de Hucena determinó su retiro inmediato, «para evitar suspicacias».
Si bien la funcionaria judicial se ha mostrado cautelosa en lo que respecta a la responsabilidad de los funcionarios del gobierno, pocas dudas caben de que quienes propiciaron esta insólita situación han sido Loutaif -estrechamente vinculado a Lara Gros, política y profesionalmente- y el despistado López Mirau.
Ambos deberán explicar ahora las razones por las cuales se ha dejado en manos de una parcialidad política, no solo los terminales electrónicos, sino también las tareas de entrenamiento y divulgación. Deberán explicar también por qué razón los terminales se hallaban en manos de los intendentes como si fueran su iPad personal e, incluso, eran manejados a discreción por sus punteros políticos, según consta en la denuncia formulada por Hucena.
La actuación de Loutaif y de López Mirau en este asunto echa por tierra la neutralidad que con tanto ardor ambos han venido defendiendo y pone en duda que toda la actividad desplegada por el gobierno durante los últimos tres años en relación con el voto electrónico no haya sido en realidad una forma solapada de propaganda política orientada a inducir el voto ciudadano a favor de los candidatos del gobierno.
El próximo domingo 10 de noviembre, casi 900.000 salteños están llamados a emitir su voto a través de los cuestionados terminales. El sistema, que fue implantado sin consenso por el gobierno provincial, se estrenó con un estruendoso fracaso en las pasadas elecciones primarias del 6 de octubre de 2013, en las que se produjeron largas esperas, no poca confusión, sospechas de compra de votos, serias dificultades en la fiscalización y un gigantesco apagón informático durante el recuento de los votos.