El peronismo 'izquierdista' de Urtubey entrega viviendas públicas a gente pudiente de Salta

Gaucho gauchisteEl Gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, se ha tomado al pie de la letra aquella vieja cantinela de que el peronismo será revolucionario o no será nada.

Para llevar a la práctica semejante cosa, el mandatario salteño ha dado dos pasos sumamente importantes: 1) Ha declarado en un programa de televisión que el peronismo es estructuralmente 'de izquierda', y 2) ha concretado la adjudicación virtualmente gratuita de viviendas públicas en un atractivo suburbio de la capital a un selecto grupo de personas que tienen en común la nada desdeñable virtud de poseer otras propiedades inmuebles y recursos más que suficientes para procurarse una vivienda propia sin recurrir a la ortopedia estatal.

Con esta revolucionaria medida, el izquierdismo de Urtubey ha rozado un máximo histórico que ni el mismísimo John William Cooke se hubiese atrevido a soñar, ni aun en sus mejores momentos.

Que la mentada adjudicación de viviendas haya principiado durante el gobierno de su antecesor, el señor Juan Carlos Romero, en nada desmerece la prolija tarea ni desluce el acendrado progresismo del actual Gobernador, al que se ve cada vez más urgido por capturar -siempre desde la izquierda- votos de la influyente y a menudo esquiva derecha vernácula.

El hombre que ha logrado sentar en el banquillo de los acusados a su inmediato predecesor por un escandaloso negocio de plusvalías inmobiliarias, se reivindica ahora frente a los suyos repartiendo con esplendidez los recursos públicos que los salteños tenían destinados a las personas más necesitadas, pero no para darles el destino social pensado, sino para favorecer de manera discrecional (esto es, sin sorteo, sin requisitos) a amigos, parientes y "gente bien" de Salta.

No ha sido fácil para Urtubey -como no lo hubiese sido para nadie- escorar hacia la izquierda a un movimiento corporativo y fascistoide nacido a caballo entre los cuarteles y las barracas sindicales anticomunistas de principios de los años cuarenta.

Pero el Gobernador, criado al cobijo de las sacristías y bajo los focos abrasadores de las incubadoras nacionalistas, le ha dado un vuelco formidable a la situación: A fuerza de incluir a los excluidos, el número de estos ha llegado a ser tan bajo que la verdadera revolución (la auténtica y postergada "reparación histórica") consiste ahora en incluir a los que más tienen, a los que ya estaban incluidos de antemano.

Morir de éxito, que se le llama.