Si al anterior Gobernador de Salta le desvelaba la idea de que sus aviones pasen la noche a la intemperie, al actual mandatario le inquieta tener a los aviones estacionados en esos enormes galpones de chapa. Prefiere hacerlos surcar los cielos de la Patria, y a ser posible con él adentro. Una denuncia de la diputada opositora Liliana Mazzone dice que, en solo siete días, los aviones del Estado provincial salteño totalizaron casi 12 horas de vuelo en desplazamientos domésticos del Gobernador, cuyo carácter oficial está hoy en seria duda.
Según la legisladora, el mandatario provincial realiza un «uso abusivo» de las aeronaves públicas. Tanto, que entre los días 11 y 18 de noviembre pasados, gastó la nada despreciable suma de 194.880 dólares estadounideneses en volar casi en círculos, cual cóndor hambriento.
La suma representa algo así como el 0,1 % de la generosa dotación del Fondo de Reparación Histórica, otro gusto personal de la familia Urtubey, que, como es sabido, no se priva de nada.
Mazzone, señalada por el oficialismo como una deudora contumaz, dice que ese dinero bien podría haber sido destinado a mejorar la vida de los salteños.
A estas mezquinas declaraciones ha salido al paso el presidente de la Cámara de Diputados de Salta, señor Santiago Godoy (p), que ha dicho que los viajes en cuestión sí han mejorado la vida de los salteños: los Urtubey, todos ellos nacidos y engordados en este valle de lágrimas.
Godoy también ha atribuido carácter oficial a todos los viajes aéreos del mandatario, incluidos los que le llevaron a presenciar un partido de fútbol y lo trajeron de vuelta, después de larga ausencia, igual que la calandria que azota el vendaval.