¿Por qué Rodolfo Urtubey (h) encabeza procesiones en Rosario de la Frontera?

Urtubey (h), a la cabeza de la procesiónComo bien es sabido, la ciudad termal de Rosario de la Frontera, cabecera del Departamento del mismo nombre, se encuentra ubicada en el sur de la Provincia de Salta. Es decir, no forma parte del «Norte», a que se refiere el artículo 1º de la ley provincial 7.691; ni se halla, como es obvio, en los departamentos de Orán, San Martín y Rivadavia, ámbito de aplicación del llamado “Fondo de Reparación Histórica del Norte de la Provincia de Salta”, creado por la citada ley.

Sin embargo, hasta Rosario de la Frontera se ha desplazado ayer el Director Ejecutivo de la Unidad Coordinadora de dicho Fondo, señor Rodolfo Urtubey (hijo), quien -imaginamos que en tal carácter- marchó al frente de la procesión con que los lugareños rindieron homenaje a su patrona, la Virgen del Rosario.

Es por todos conocido que el señor Urtubey (hijo), además de dirigir el mencionado fondo y de carecer de fortuna personal (en palabras de su propio hermano) es candidato in pectore a senador nacional en las próximas elecciones legislativas nacionales de 2013, por el Partido Justicialista de Salta.

Igualmente notorio es el hecho de que el cargo que el señor Urtubey (hijo) desempeña -además de permitirle ejercer sus bienhechoras funciones específicas- le está permitiendo mejorar de fortuna (su sueldo es equivalente al del un ministro del Poder Ejecutivo) y, además, le está proporcionando una «gran visibilidad» como líder político, incluso en lugares, como Rosario de la Frontera, muy alejados del ámbito territorial de sus competencias como Director Ejecutivo del FRH.

Parece más que evidente que, a pesar de la lenta mejoría de su fortuna personal, los recursos del señor Urtubey (hijo) no son del todo suficientes para costear una precampaña electoral competitiva.

Es casi obvio que si el candidato in pectore tuviera que salir al mercado a procurarse la visibilidad que necesita para instalarse en el imaginario colectivo, se vería obligado a invertir los escasos recursos de su fortuna personal o, en su caso, a endeudarse durante varios años. Al menos, eso haría cualquier candidato a senador nacional que no tuviera la suerte de ejercer un cargo ejecutivo en el gobierno de Salta y de ser hermano del Gobernador.

Pero el señor Urtubey (hijo) tiene ambas suertes y no solo las disfruta sino que las emplea con la precisión de un cirujano y la astucia de un viejo zorro, aprovechando al máximo las posibilidades de exposición que le dan su cargo y su directísimo parentesco con el Gobernador de la Provincia. Nada de esto, por supuesto, figura en el Decreto que lo designa ni en los elevadísimos cometidos de la Unidad Ejecutora del Fondo de Reparación Histórica.

A pesar de lentitud de reflejos de muchos salteños, no está demás recordar que los recursos que emplea el señor Urtubey (hijo) para afianzar su imagen en el electorado salteño son, en realidad, recursos públicos, es decir, de propiedad de todos los salteños; tanto de los que simpatizan con su candidatura como de aquellos que la ven como una maniobra inmoral dictada por un irrefrenable apetito de poder.

Antes que el protocolo está la familia

Mientras el señor Urtubey (hijo) sigue exhibiendo su desgarbada estampa por los pueblos y ciudades de Salta con cargo al bolsillo de todos los salteños, pocos reparan en la irregularidad que supone que un funcionario del gobierno sin un rango protocolario claramente asignado, ocupe los primeros planos en los actos oficiales.

El Decreto que lo designa en el cargo (el 1123/12 de 21 de marzo) no especifica el lugar que el señor Urtubey (hijo) ocupa en el organigrama del Estado, ya que se limita a señalar que su remuneración será idéntica a la prevista en el Decreto 95/11. Curiosamente, este último decreto (dictado el 12 de diciembre de 2011) es el que designa como Representante del Poder Ejecutivo de la Provincia de Salta ante Organismos Internacionales al señor Hernán Hipólito Cornejo. En su artículo 1º se expresa que el designado gozará de «una remuneración equivalente a Ministro».

Ninguno de los dos decretos dice sin embargo que, además de la remuneración, los funcionarios designados disfrutarán del rango, del tratamiento o de las prerrogativas de un Ministro. Y en el caso específico del señor Urtubey (hijo), el artículo 1º del Decreto 1121/12 expresa con toda claridad que la Unidad Ejecutora del Fondo de Reparación Histórica se configura como un organismo subministerial, ya que depende, administrativa y funcionalmente, del Ministerio de Economía, Infraestructura y Servicios Públicos.

La moral y la mala fe

Días pasados, el Gobernador de la Provincia, visiblemente apurado e incómodo por las críticas recibidas a causa de la designación de familiares suyos en el gobierno, se defendió acusando de «mala fe» a los medios que le habían recordado la designación de su esposa y de su hermano Facundo en cargos de responsabilidad política durante su primer mandato.

A juicio del Gobernador, estas designaciones fueron «éticas» por cuanto, al tratarse de cargos ad honorem, no supusieron en su momento ningún menoscabo a las arcas del Estado. Ni lo suponen; ya que si bien su esposa cesó en el cargo, su hermano Facundo sigue muy estrechamente vinculado al gobierno.

No ha tardado el argumento en volvérsele ferozmente en contra al mandatario. Rápidamente los mismos medios, con idéntica «mala fe», suponemos, le han recordado que lo importante no es la existencia o no de una remuneración en metálico, sino las prerrogativas y privilegios que marchan unidos al ejercicio de los cargos públicos; unos intangibles a los que los desprendidos y altruistas señores Urtubey Mera parecen aferrarse como a un clavo ardiendo.

Las continuas apariciones públicas del señor Rodolfo Urtubey (hijo) y su ostensible campaña de promoción personal con recursos del Estado sirven para demostrar todo lo contrario a lo que pretende su hermano, el Gobernador de Salta.

Es decir, confirman que si alguien es portador de «mala fe» en todo este asunto, ese alguien no es otro que don Juan Manuel Urtubey.