Andrés Zottos y las fiestas patronales del poder en Salta

Patronales en El CarrilEl Vicegobernador de Salta instrumentaliza el sentimiento religioso para conseguir fines políticos. Desde que Zottos recorre los pueblos de Salta durante los fines de semana, procesiones y misachicos, santos y vírgenes, vicarías y parroquias, pensados originalmente para honrar a Dios y a su Santa Iglesia, se han convertido en poderosas herramientas de fidelización ideológica y electoral.

Lo más llamativo del asunto es que esta descarada invasión sobre las conciencias de los fieles se produce con la aquiescencia del Arzobispo, del Vicario General y de los párrocos locales, que parecen ver el avance de la potestad temporal sobre los asuntos divinos como una oportunidad de «devolver la gentileza» y ocuparse, también ellos, de los asuntos cívicos y políticos, valiéndose de la autoridad moral que les confiere su investidura eclesiástica.

Ha sucedido otra vez el pasado fin de semana, durante las celebraciones de la Virgen de la Merced, en la localidad de El Carril, un feudo «zottista», en el que, a juzgar por las cédulas parcelarias de los asistentes, la fiesta patronal no tuvo por objeto honrar a los «patronos» sino a los «patrones».

Allí, entre fortines, guardamontes, misachicos y sotanas, un encanecido Zottos desplegó nuevamente su arsenal de recursos propagandísticos, pero no en favor de la Virgen de la Merced, ni de Jesucristo o sus Apóstoles, sino en favor del gobernador Urtubey y del suyo propio.

Los santos y las obras públicas son como el agua y el aceite pero el poder de turno -con Zottos como estandarte- no ahorra ocasión para jugar con ambas cosas, sin la más mínima seriedad.

Prueba de esta mezcla irreverente, rayana con el sacrilegio, es la siguiente frase pronunciada por Zottos durantes la celebración religiosa: “Estamos aquí para honrar a la Virgen de la Merced y para dar testimonio de nuestro compromiso de trabajo conjunto con el pueblo de El Carril y de todo el Valle de Lerma”.

Cómplices de esta vergonzosa degradación de la solemnidad religiosa y de la no menos abominable manipulación de las conciencias son el señor Arzobismo, Mario Antonio Cargnello; la diputada nacional Cristina Fiore, el senador provincial Luis D'Andrea, la diputada provincial Virginia Diéguez, los intendentes Esteban D'Andrea, Esteban Ivetich y Mario Aramayo y el párroco de El Carril, Luis Nanterne.