Señor Gobernador: Probablemente, con tanto jaleo en que se ha visto envuelto en los últimos meses, ya no recuerde usted cuando le dijo a todas las salteñas que la violencia contra las mujeres forma parte de nuestro acervo cultural; que era algo así como un rasgo estructural de nuestro carácter. Quisiera creer que, después de tantos episodios lamentables (que tantos sofocones han provocado a su gobierno), ha cambiado usted de opinión sobre esta cuestión.
Los hechos de ayer -igualmente lamentables aunque no hayan tenido como víctimas a seres humanos- me obligan a preguntarle si usted, como Gobernador de la Provincia y responsable en última instancia de la seguridad de los salteños y de los espacios públicos en que se desenvuelve su vida, considera normal o bueno que los adolescentes manipulen peligrosos artefactos explosivos en las calles y plazas de nuestra ciudad.
Se lo pregunto, porque creo recordar que hay alguna norma que prohibe la venta de pirotecnia a los menores de edad y que, desde luego, prohibe también su uso sin la presencia de un adulto.
Y se lo pregunto a usted porque es usted quien fomenta los festejos estudiantiles en el centro de la ciudad, sin reparar en los excesos que, cada vez con mayor frecuencia, se producen como "remate de fiesta".
Díganos usted si a estas manifestaciones vandálicas, a las agresiones a seres humanos y a animales, también debemos considerarlas un "rasgo estructural del carácter salteño" y si tenemos que contemplarlas con resignación, solo porque a usted le gusta tanto el jolgorio juvenil como las actividades de riesgo.
Por si aún no se ha dado cuenta, la seguridad de los salteños y de quienes visitan Salta es el talón de Aquiles de su gestión gubernamental.
Y no son cámaras, ni patrulleros, ni policías, ni ministros, ni megalomaniacos planes estratégicos lo que a usted le faltan: son ideas claras las que usted no tiene; ideas avanzadas sobre la dignidad y la sensibilidad de las personas.
Esto es lo que no le permite cuidar adecuadamente de la seguridad de los salteños, como es su deber.