¿Cómo debe vestir una ministra para visitar el Centro de Atención a Jóvenes en Conflicto con la Ley Penal?

Marianela Cansino, la flamante Ministra de Derechos Humanos del gobierno provincial de Salta, ha visitado ayer el Centro de Atención a Jóvenes en Conflicto con la Ley Penal, un crítico recurso del aparato represivo del Estado, que desde hace años vive envuelto en leyendas y mitos urbanos que son por todos conocidos.

A pesar de la bien ganada mala fama de la institución penal, en la que purgan encierro los menores de edad sujetos a medidas de reforma por haber cometido diversos delitos, la joven y atractiva ministra se presentó en el lugar vistiendo una ajustadísima y estival camiseta de color rosa chicle y unos vaqueros que parecían pintados sobre su cuerpo.

Los internos, acostumbrados a los estándares estéticos femeninos establecidos ministerio legis por la rotunda jueza Bustos Rallé, se vieron sorprendidos por la grácil presencia de la bella ministra y, mucho más, por la forma desenfadada en que ésta decidió poner a consideración del público presente sus más delicados atributos. Lo que incluyó la exhibición de sus bellos pies, calzados con unas bien ventiladas sandalias con plataforma.

También se sorprendió la prensa, pues, hace unos días, la misma funcionaria concurrió a la inauguración de la nueva unidad de desintoxicación de un viejo hospital provincial vestida recatadamente con falda oscura a la altura de la rodilla. El conventual atuendo elegido para la ocasión protegió a la ministra de las miradas indiscretas, excepto la de un acalorado enfermero que llevaba varios días de guardia en la sala de varones.

Pero esta vez quiso la ministra poner a prueba la buena adaptación social y autocontrol de los impulsos de los jóvenes internos llevando una vestimenta decididamente audaz y arrebatadora (breathtaking). Una combinación de última moda que sin dudas realzó sus armoniosas formas, para solaz y deleite de aquellos que mantienen un duro contencioso con nuestro Código Penal.

Lo curioso es que la señora Cansino era perfectamente consciente de que no estaba visitando la sede de Los Niños Cantores de Viena, precisamente, puesto que a los internos les dijo: “es muy lindo venir a verlos y que estén todos compartiendo la cena sin problemas y en una armónica convivencia con las personas que los cuidan”.

Pero la armonía duró lo que la fugaz visita, pues cuando la funcionaria se retiró del lugar, celadores, guardianes e internos se enzarzaron en una agria batalla por el control de los ratones. Obviamente, aunque la ministra estaba en "Vaqueros", los internos sentían que estaban en "La Caldera".

Cansino recordó que en una visita anterior los chicos le habían pedido pelotas de fútbol y de básquet. "¿Querían pelotas?", les preguntó la ministra. "Pues aquí traigo algunas para que se entretengan y se integren con sus cuidadores", les dijo.

Acto seguido, la ministra se dio la media vuelta y se retiró por donde había venido caminando lentamente junto al Coordinador General del ministerio, de espaldas a los internos, muchos de los cuales debieron recibir atención en la enfermería del centro a causa de una severa rigidez mandibular que les impedía cerrar la boca.