La defensa racional del voto electrónico es posible

Voto electrónicoDefender el voto electrónico con argumentos racionales es perfectamente posible. Los defensores de esta herramienta en todo el mundo, así como sus detractores, acostumbran a echar mano de razonamientos políticos, económicos y hasta filosóficos para justificar, o no, su implantación.

Pero en Salta las cosas son muy diferentes.

Han bastado tres o cuatro argumentos en contra -bastante poco sólidos, por cierto- para que el gobierno, principal valedor del voto electrónico, caiga en la histeria más absoluta.

El gobierno de Salta, huérfano de recursos intelectuales, llama a defender el voto electrónico con argumentos puramente pasionales, como el de la "militancia". Es de buen militante defender el voto electrónico de Salta, según parece. Quien en Salta ose oponerse al voto electrónico de Urtubey se arriesga a colocarse en la línea de fuego de la militancia o, lo que es lo mismo, a que le cuelguen el cartel de infame traidor a la patria.

Todo muy bien; pero en el preciso instante en que el gobierno se ve obligado a sacar a sus dóbermans a la calle, para enseñar los dientes y lanzar alguna que otra tarascada a los garrones opositores, no solo revela que anda un poco cojo de argumentos lógicos sino que también deja entrever que, efectivamente, aquí hay gato encerrado.

Señores del gobierno: Si el voto electrónico es bueno y defendible, ¿por qué no intentar defenderlo serena y democráticamente en vez de lanzar una jauría de perros-policía a depredar las opiniones discrepantes?

El ridículo ministro Loutaif habla de aportar a un debate, pero a un debate que no existe, porque el gobierno al que pertenece (mejor dicho, al que sirve) ha cerrado cualquier posibilidad de discusión democrática desde el mismo momento en que decidió imponer el voto electrónico, por decreto y a libro cerrado, tal como si lo hubiera decidido el mismísimo Mussolini.

Un ministro que no es capaz de reaccionar de otra manera más que lanzando insultos e invectivas lo único que hace es dejar sus genitales servidos en bandeja a los opositores ávidos de sangre. Un ministro arrebatado y que da la impresión de que se juega la vida en el negocio no sirve para defender el voto electrónico, así como tampoco sirve para defender ninguna otra causa buena.

Señores de MSA: es hora de ir pensando en cambiar de ministro, si de verdad quieren ustedes que las cosas lleguen a buen puerto. ¡Ustedes pueden hacerlo!