
Mientras la señora de Kirchner, con afanes comerciales, recorre algunos costados del mundo en el avión alquilado a una firma británica, visita los senderos del Vietcong que los vietnamitas acondicionan para turistas, presenta en Yakarta una muñeca que la celebra y pretende representarla (pero no se le parece en nada), trata de que un fondo de los Emiratos Árabes invierta en YPF y sigue ensayando su nueva pasión por Twitter, en Argentina algunas cosas siguen ocurriendo: el ministro Florencio Randazzo anunció una pronta “revolución de los transportes”; hubo otro descarrilamiento en Once (por suerte, sin víctimas); el dólar blue tocó los siete pesos y medio de cotización; murió a los 104 años un jubilado que tres meses antes consiguió cobrarle a ANSES el juicio que le había ganado; la operación destituyente del intendente de Bariloche, Omar Goye, lanzada desde la Casa Rosada, obtuvo un éxito: Goye fue suspendido. Y hubo nuevas discusiones sobre la década del 70: no sobre el terrorismo y la represión, sino sobre hechos ocurridos durante los últimos meses del gobierno de la viuda de Juan Perón.