Que Miguel Ángel Isa es un experimentado animal político, no parece ser una duda para nadie. Que goza de capacidad de adaptación a los tiempos y que conoce los manejos sutiles del entramado político tampoco.
Pero, a pesar de haber sorteado favorablemente escenarios sumamente complicados a lo largo de sus gestiones en la Intendencia, no faltó quien anticipara un largo e inexorable camino hacia su intrascendencia, luego de los resultados electorales.
Aquellos que lo subestiman, no cuentan con su capacidad de resiliencia. Traga amargo y sigue, reinventándose.
Una prueba de ello es la renovación de un Gabinete que venía desgastado, y su anuncio de reducción de las Secretarías en el cargado organigrama, buscando simplificar el entramado burocrático comunal, que, según parece ser su lectura, alejó a los funcionarios de la gente, poniendo en medio una montaña de papeles.
El discurso del Jefe Comunal en el acto de jura de sus nuevos funcionarios tuvo un mensaje que fue muy bien recibido: quiere funcionarios en la calle, "con mameluco", atendiendo in situ las necesidades de los vecinos. Dijo también que el proceso de reestructuración y cambio de figuras tendrá su continuidad en marzo y prometió anuncios importantes en su discurso de Apertura de Sesiones del Concejo.
En el marco de un acto al que concurrió -significativamente- gran parte de la plana mayor del gobernador Urtubey, el Indio Godoy, la presidente del Concejo Angelita Di Bez, legisladores nacionales e intendentes del interior, no paso por alto la convocatoria de Isa a la unidad, al diálogo y a la paz.
Cual pontífice vecinal, el intendente dijo "Ayúdenme a construir una ciudad mejor" y, en aras de ello, anunció de paso el inicio de una ronda de diálogo con opositores y oficialistas, la que comenzó con los concejales del PO de la Capital y que continuó con los Diputados del Departamento, la mayoría de los cuales concurrieron a la cita.
A todo esto, los sectores empresariales –en particular el turístico, aludido especialmente- comienzan a sentir como una amenaza la influencia del PO en la órbita legislativa, ya que proponen –entre otras leyes y ordenanzas- mayores tributos para hoteles de alta categoría. Y saben que pueden ir por los otros también.
Miguel Isa tomo nota del mensaje popular de vecinos que ya han agradecido dos veces las obras realizadas y la importante contención social que encuentran en la Municipalidad, pero que quieren un escalón más: soluciones rápidas, mejor tránsito; menos discusión y más acción.
En medio de estas necesidades, Isa sabe que el panorama político a futuro no es sencillo. La obcecada intransigencia del Partido Obrero en el Concejo puede detener obras de gobierno necesarias si a ellos se suman opositores con objetivos meramente personales.
El adelantamiento de las elecciones provinciales, anunciado por el gobernador Urtubey, acelera los tiempos y resta margen de maniobra. Pero el Intendente sabe que esta situación no lo afecta solo a él, sino a todos los que tengan aspiraciones proyectadas hacia el 2015. En ello, se plantea también la necesidad de una profunda discusión interna dentro del Partido Justicialista, que tiene el desafío de incluir a todos los que se fueron, para poder presentar una propuesta electoral que convenza a los votantes y que, frente a una oposición tradicional diluida, no vuelva a enmarcar al Partido Obrero como una alternativa.
¿Podrá lograr Miguel Isa esos objetivos?
Sus antecedentes le dan crédito para ello, ya que su capital político personal -cercanía con la gente, carisma, capacidad de trabajo y estrategia de ajedrecista- no parece haber sufrido mengua.
Preparándose para el nuevo clima, Miguel Isa, ese animal político, muda su piel y conserva su esencia, en busca del voto que le ratifique sus aspiraciones de crecimiento.
(*) El autor es periodista y se desempeña actualmente como vocero del Intendente de Salta.