Un hombre roba el auto que había vendido a un cerrillano porque éste le adeudaba un saldo

En Cerrillos, cuando el Código Civil no es suficiente para resolver los problemas, rige la ley de la selva. Así se desprende del suceso que tuvo como protagonista a un joven de 18 años, que resolvió recuperar por las suyas el coche que había vendido a otra persona en Cerrillos, después de que ésta le dejara de abonar la suma de 2.000 pesos, estipulada oportunamente como saldo de una operación de permuta.

Según informa la Policía de Salta, el deudor y legítimo dueño, había dejado el coche estacionado en la calle Presbítero Egidio Bonato al 200 de la localidad de Cerrillos, confiado seguramente en la protección que acostumbra a proporcionar a los automovilistas en apuros la santidad del venerado párroco rosarino.

Pero al regresar por el rodado, se dio con la novedad de que el coche no estaba en el lugar donde lo había dejado. El propietario, de 52 años, se dirigió entonces a la Comisaría del lugar para formular la correspondiente denuncia.

Inmediatamente, personal de la División Sustracción de Automotores de la Brigada de Investigaciones Nº 1 de la Policía de Salta se puso en marcha para localizar el vehículo desaparecido, al que pocas horas después encontraron estacionado plácidamente en la calle Francisco Arias de Villa María Esther.

Las sospechas recayeron sobre el anterior propietario del vehículo, un joven de 18 años, quien al ser interrogado por la Policía manifestó que, efectivamente, había sustraído el rodado valiéndose de una copia de la llave que guardaba en su poder, y que así lo hizo porque el denunciante, con quien había intercambiado vehículos, le adeudaba por la operación la suma de 2.000 pesos.

Ni lerda ni perezosa la Policía se incautó del vehículo, cuyo pésimo estado de mantenimiento -que se puede apreciar muy bien en la fotografía adjunta- hace dudar seriamente sobre la calidad del vehículo que el cerrillano habría entregado al joven como parte del trato.

La Policía consiguió establecer que el número de bastidor del vehículo se encontraba adulterado, pero lo que más preocupa ahora al personal de la Brigada es saber si las meadas de perro que aparecen en el paragolpes delantero se produjeron en la calle Egidio Bonato de Cerrillos o en la Francisco Arias de Villa María Esther. Para esclarecer este extremo, personal policial ha procedido a practicar un hisopado vesical a los canes vagabundos de la zona.

Los peritos intentan también esclarecer si el estado de la pintura del capot del vehículo pudo haber disuadido al cerrillano de pagar el saldo adeudado, o si semejante deterioro se produjo por el mal uso que le dio al auto el legítimo propietario.

Tras comprobar el estado del vehículo, el personal de la Brigada dio intervención a la Dirección de Zoonosis, que recomendó que tanto el comprador como el vendedor, y los agentes que tomaron parte en el procedimiento, se apliquen inmediatamente una dosis reforzada de antitetánica.