A pocos días del 68º aniversario de los devastadores ataques a Hiroshima y Nagasaki, un vecino de Tartagal, que se hallaba tranquilamente limpiando el fondo de un inmueble, halló dos bombas enterradas. Según informa la Policía de Salta, el hallazgo se produjo en el Barrio La Loma de la ciudad tartagalense, a donde tuvieron que acudir agentes de la División Guardia de Incendios y Otros Siniestros quienes secuestraron en el lugar dos bombas de tipo buster sísmicas, con detonador eléctrico incluido.
El parte de la Policía indica que las bombas no se hallaban activadas y que, al parecer, se encontraban allí enterradas desde hace mucho tiempo.
Por las dudas, los agentes de la Divisón Guardia de Incendios revisaron bien el lugar y descartaron en principio que en el lugar hubiera alguna zanja o trinchera donde pudiera ocultarse un combatiente «foquista» del extinguido Ejército Guerrillero del Pueblo, que tal vez no se enteró de la desaparición del Comandante Segundo y de que las operaciones habían finalizado en 1964.