Tal y como estaba previsto, el Obispo de la Diócesis de Orán, monseñor Marcelo Daniel Colombo, tomó el toro por las astas en el conflicto que enfrenta al Sindicato de Trabajadores del Azúcar (STA) y a la empresa Tabacal Agroindustria, y que mantiene paralizada la producción de la planta y cortadas las rutas de acceso. El prelado ha hecho público esta tarde un comunicado en el que se ofrece a conciliar a las partes, poniéndose a disposición de éstas para facilitar la composición del conflicto.
A través del mismo comunicado -de tono indisimuladamente político y en el que no se menciona una sola vez a Jesucristo- el prelado ha instado a la empresa y a los representantes sindicales a negociar en el marco de la conciliación obligatoria dispuesta por la autoridad laboral, y, en su defecto a negociar delante del propio Obispo, cuya autoridad está creciendo con el paso de las horas, a medida que se va opacando la figura del Intendente de Orán, Marcelo Lara Gros, entregado -según versiones- a la reflexión mística.
Monseñor Colombo ha ido incluso más allá, y en un gesto inédito para la clase política local, ha invitado a los dirigentes de los distintos partidos a "ofrecer una visión superadora del conflicto", pero no en cualquier parte sino en la mismísima Catedral de Orán, a las 20.30 horas de esta noche, bajo su dirección política.
La conciliación laboral, que se ha revelado como herramienta inútil para atajar el conflicto, deja paso así a una especie de Concilio Vaticano II, en versión tropical.
La inusual hiperactividad política del Obispo de Orán no solo está sacando los colores a los dirigentes sociales y partidarios departamentales sino también al Ministro de Trabajo del gobierno provincial, incapaz de alumbrar una solución al enfrentamiento. Los movimientos eclesiásticos confirman que monseñor Colombo ha cedido el testigo pastoral al beato intendente Lara Gros, visiblemente desbordado por el intenso protagonismo político del prelado.
En su comunicado, el robusto sacerdote afirma que “el corte de la ruta 50 que aísla dramáticamente a Yrigoyen y Orán del resto de la Provincia está provocando aislamiento, problemas en el abastecimiento de alimentos, bloqueos a la circulación de bienes y servicios, tensión creciente, angustia y malestar”.