Puntual renovación de la opería: Salta se prepara para agasajar al primer turista de la temporada

Unas de las ceremonias que con más cuidado prepara todos los años el gobierno de Salta para esta época es también una de las más inútiles y ridículas del calendario oficial: la recepción del primer turista de la temporada de verano.

El gobierno ha informado oficialmente que rerpetirá este ritual el próximo viernes 3 de enero, día en el que el propio Gobernador de la Provincia participará de un «rendezvous»  oficial cuyas demostraciones superan en pompa y ceremonial a las recepciones (aisladas) de jefes de Estado y representantes diplomáticos extranjeros.

Serán objeto de este desmedido agasajo aquellos turistas que traspongan los invictos portales de la ciudad de Salta en el peaje de Aunor y en el aeropuerto Martín Miguel de Güemes. Funcionarios del Ministerio de Cultura y Turismo del gobierno provincial y de la Municipalidad de Salta harán guardia en ambos lugares a la espera de la llegada de los afortunados.

Una vez que los visitantes se encuentren en nuestro suelo, dice el anuncio oficial que «serán trasladados y escoltados por móviles de la Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial y de la Subsecretaría de Prevención y Emergencias»; lo cual significa que en plena temporada de accidentes de circulación, amenazas atmosféricas y desastres climáticos, el gobierno dispone de personal y de parque móvil suficiente para atender tanto las emergencias reales como para «escoltar»  a los turistas, haciendo sonar las sirenas, como si todo fuera de verdad.

El cortejo, que se iniciará en el peaje Aunor y en el aeropuerto, hará escala en el Complejo Teleférico San Bernardo (San Martín e Hipólito Yrigoyen), tras lo cual se dirigirá hasta el Museo de Arqueología de Alta Montaña, lugar en donde los turistas serán agasajados con un desayuno consistente en mate cocido con leche y alfajores de momia.

Durante el desayuno precolombino, los turistas estarán acompañados de y podrán departir amablemente con autoridades y empresarios locales del turismo, quienes se interesarán primordialmente por la capacidad potencial de gasto de los visitantes.

El agasajo continuará con un acto en la Plaza 9 de Julio, el mismo lugar en donde se conmemoran los acontecimientos patrios, se honra al Señor del Milagro y se celebran ceremonias de Estado. Allí, los turistas serán declarados «huéspedes de honor» (exactamente igual que los catedráticos y filósofos que de vez en cuando se dejan caer por aquí) y recibirán obsequios que han sido gentilmente donados por empresas locales.

Todo ello, antes de presenciar, desde una ubicación especial, el tradicional cambio de la Guardia de Honor que un grupo bastante asimétrico de gauchos -que no se sabe muy bien qué custodian- mantiene en un edificio público que desde hace tres décadas carece de significado institucional relevante.

La importancia (creciente) de esta tan inveterada como inútil ceremonia queda de manifiesto en el anuncio oficial del portavoz de prensa del gobierno salteño: se prevé la presencia del gobernador Juan Manuel Urtubey.