La Secretaría de Defensa del Consumidor del gobierno de Salta, que briosamente dirige Santiago Godoy (h), ha dado a conocer esta tarde una serie de consejos, ante «la llegada de los Reyes Magos» (sic). Obsérvese que la autoridad de consumo no se refiere a la llegada de la festividad de Reyes, ni a la de la Epifanía, ni a la llegada de la temporada de compras de regalos para esta tan señalada fecha de nuestro calendario. Habla, con toda claridad, de «la llegada de los Reyes Magos», tal como si efectivamente el gobierno de Salta esperara la llegada en persona de Melchor, Gaspar y Baltasar, a lomos de sus respectivos camellos.
Difícil lo va a tener el joven funcionario para explicar a los más pequeños por qué motivo el gobierno de Urtubey exige a Sus Majestades de Oriente -a los que se supone no solo magos sino también reyes- una serie de requisitos bastante rigurosos.
Seguramente para no defraudar la credulidad infantil y provocar sonoros desencuentros familiares, tan frecuentes en estas fechas, Godoy hijo ha combinado leyenda con realidad en un comunicado que rezuma fantasía desde principio a fin.
Dice el comunicado que los inspectores de la Secretaría de Defensa del Consumidor del Ministerio de Gobierno realizan controles en jugueterías para comprobar el cumplimiento de la normativa que contempla la exhibición de precios en vidrieras y en los productos dispuestos en el interior del local.
Los inspectores llevan debajo del brazo izquierdo un ejemplar de la ley nacional 22.802 de Lealtad Comercial, que es la que regula las publicidades, ofertas y promociones vigentes. Y bajo la axila derecha un impreso con el consejo de Godoy a los padres (o a los "Reyes Magos") que dice lo siguiente: “debe evitar la compra de juguetes que representen un peligro para los niños, por lo que se debe leer los instructivos y recomendaciones. Es importante que los juguetes indiquen la edad de uso recomendada y no sean tóxicos”.
Parece increíble, pero según Godoy, todavía hay padres indolentes (o reyes magos crueles) que se solazan comprando juguetes que pueden poner en peligro la vida de sus hijos. Tal vez se han mezclado las hojas del almanaque de Godoy y el funcionario esté pensando en una festividad en honor a Herodes.
Sello de seguridad
Godoy aconseja a padres y reyes comprar productos que tengan información en idioma castellano, que se encuentren bien etiquetados, que posean advertencias cuando contengan piezas pequeñas, indiquen consejos de seguridad y sello de seguridad argentino.Tal sello -dice Godoy- certifica que un producto cumple con los requisitos esenciales de seguridad establecidos por el Estado (el mismo Estado que, por cierto, certifica también la inocuidad de la pirotecnia).
Añade el Secretario que «todo producto eléctrico y electrónico, electrodoméstico, juguete, encendedor y elemento de protección personal debe contar con el sello».
A mayor abundamiento, dice el comunicado oficial que el sello debe estar visible sobre el producto o sobre su embalaje, etiqueta o envoltorio; y que indica que el producto «atravesó un proceso de ensayos de laboratorio antes de acceder a la certificación que habilita su comercialización».
Para rematar, dice Godoy que, «de esta manera, el consumidor tiene la posibilidad de reconocer, en base a la presencia o ausencia del sello, si la compra de un producto va a acarrearle riegos o no».
De forma tal que padres, consumidores y usuarios ya saben: si resultan lesionados por un producto que cuente con el sello de seguridad argentino, todas las demandas civiles de resarcimiento de daños y perjuicios deben dirigirse no solo al fabricante del producto sino también al secretario Godoy, en su calidad de avalista del sello de garantía.
Otras recomendaciones de sentido común
Godoy recomienda también solicitar siempre el ticket o la factura por la operación realizada, ya que será prueba de la relación de consumo y podrá efectuar reclamos posteriores.En caso de que se abone la compra con tarjeta de crédito, aconseja el Defensor del Consumidor no olvidarse de controlar «el costo final» (sic) (se refiere a la totalidad de los cargos efectuados en la tarjeta) para determinar «el valor total» (sic) a pagar.
Dice también el consejo gubernamental que «los consumidores tienen derecho a conocer el precio de un producto o servicio antes de comprarlo o contratarlo y que ese precio se respete».
Finalmente, en lo que respecta a las ofertas y las promociones, el consejo recuerda que «se deben cumplir, como así también la publicidad tiene que ser veraz y comprobable, ya que lo prometido en los anuncios es parte del contrato».