¡Quién lo diría! Un estatista de pura cepa, acérrimo partidario de la 'comunidad organizada' y adalid de las formas más intensas de intervención del Estado en los espacios reservados para la libertad de los individuos y los grupos, propugna ahora un incondicional regreso al mercado. Pero no al que con tanto ardor defendiera Adam Smith y execrara Carlos Marx, sino al mercado de frutas y hortalizas frescas cuyos relucientes galpones se levantan en las proximidades de la rotonda de Limache.
Miguel Isa, que de él hablamos, participó esta mañana en el acto de presentación de un programa de gobierno propiciado por un acuerdo entre la Municipalidad de Salta y el mercado Cofruthos.
El convenio prevé, al parecer, que el Intendente se convierta en una especie de bastonera o cheerleader de marketing del mercado, ya que la comunicación municipal, para solaz y alegría de los supermercados de Salta y los carros fruteros (es decir, el alfa y el omega de la cadena de distribución minorista salteña), anuncia que en el Cofruthos los 'vecinos' pueden encontrar «cientos de productos, a precios muy económicos, que integran la lista que se renovará cada semana».
El pequeño 'bug' es que estos fantásticos y baratísimos productos estarán disponibles al público vecinal solo los días viernes y sábados, según el anuncio municipal.
El programa en cuestión se denomina “Precios Familiares, Precios Económicos” y tan contento lo puso al Intendente que éste no tuvo empacho en olvidarse de Lord Keynes, del New Deal, de la República de Weimar y de la retórica peronista, y no vaciló a la hora de animar a los vecinos a «volver a la cultura del mercado, a vender y comprar mucho y barato».
En el entusiasmo del Intendente se trasluce sin dudas su pasado -honroso como el que más- de comerciante en los puestos del Mercado Municipal de Salta y el talento innato de su raza, que enriqueció a nuestra tierra con avispados comerciantes que, precisamente, tenían como lema vender no solo honradamente sino también «mucho, bueno, bonito y barato», como en las calles de Alepo.
Es decir, que lo que en un principio se podría interpretar como un giro neoliberal y desinclusivo del Intendente, no es más que un regreso a sus orígenes.
Lista de precios
El 'regreso al mercado' ofrece las siguientes gangas:Frutas y verduras: Tomate: 5 kilos por 30 pesos; cebolla: 4 kilos por 10 pesos; papa: 5 kilos por 20 pesos; zapallo: 4 pesos el kilo; pimiento verde: 5 pesos el kilo; palta: 2 kilos por 20 pesos; ajo: 50 unidades por 15 pesos; pera: 3 kilos por 20 pesos; manzana: 3 kilos por 20 pesos; durazno; 2 kilos por 20 pesos.
Mercadería: Sal por 500 gramos: 1 peso; arveja en lata por 380 gramos: 3,95 pesos; lavandina el litro a 5 pesos; celusal por 500 gramos: 4,80 pesos; azúcar por kilo a 6,80 pesos; aceite mezcla por 900 a 8,10 pesos; arroz Spalletti por kilo a 6,50 pesos (36, 37 y 38 B); pan rallado por kilo a 10 pesos; baguette c/u a 2 pesos; tortillas, 6 por 5 pesos; huevos chicos: la bandeja de 30 unidades a 20 pesos; huevos medianos: la bandeja de 30 unidades a 23 pesos; leche por 800 gramos a 36 pesos.
Lácteos: Yogurt vaso Cremigal a 2,52 pesos; yogurt Cremigal por litro a 9 pesos; leche en polvo Purísima de 800 gramos a 40,25; dulce de leche suelto el kilo a 14 pesos; salchichas “66” por 6 unidades a 5,91 pesos.
Carnes: Cuadrada, bola de lomo y paleta a 49.99 pesos el kilo; tres kilos de asado por 74.99 pesos; puchero a 5.99 pesos el kilo, especial a 22.99; chorizo a 22.99 el kilo.
Estos precios han sido comunicado oficialmente por la Municipalidad de Salta, así que los interesados en aprovechar estas ofertas pueden tranquilamente imprimir esta página y plantarse delante de los puestos del Cofruthos para exigir que les cobren lo que aquí aparece.
Es de suponer que la Municipalidad garantiza bajo juramento notarial y depósito en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial que las balanzas del Cofruthos están calibradas con el kilogramo patrón de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas de París y el reloj atómico del observatorio de Boulder, Colorado.
En caso contrario, no duden en dirigirse a la Secretaría de Defensa del Consumidor.