El facultativo hizo esta apreciación frente una consulta periodística que apuntaba sólo al alcoholismo como la toxicomanía capaz de causar en los enfermos delgadez extrema y pérdida de apetito.El Dr. Caro Figueroa, en comunicación con Iruya.com, aclaró que los consumidores de esta droga, en su mayoría, acuden a ella en situaciones de depresión y en busca de sus posibles efectos estimulantes, por lo que no suelen utilizarla "como reductor del apetito".
Aclaró también que el consumo habitual de esta sustancia tóxica, formada por residuos de la fabricación de la cocaína, es capaz de provocar graves daños al sistema nervioso central y al sistema circulatorio, así como de detener el proceso de desarrollo -físico e intelectual- de los adolescentes que la consumen y de exponerlos a contraer otras graves enfermedades.
Señaló a la "delgadez extrema" y a la "falta de altura normal y desarrollo físico" como dos de los efectos más visibles del consumo frecuente de esta droga, pero al mismo tiempo aclaró que se trata de dos efectos "no deseados" por el consumidor, por lo que descarta, a la vez que desaconseja, el consumo de esta sustancia tóxica por personas que buscan "perder apetito".