"Otro año olímpico signado por la fatalidad", comentaba un vendedor de periódicos recordando que en 2004 el país debió hacer frente a los atentados terroristas en los trenes, que dejaron una cantidad de víctimas parecida.Precisamente los familiares de las víctimas del accidente aéreo han comenzado a organizarse y ya han anunciado su propósito de constituir una asociación para actuar conjuntamente frente a la compañía Spanair, la aseguradora Mapfre y las administraciones y juzgados competentes.
Pero estas actuaciones deberán esperar a que las víctimas mortales sean identificadas en su totalidad y que los familiares puedan enterrar a sus seres queridos. Mientras esto no ocurra, los familiares estarán expuestos a desbordes emocionales como los que ya se están produciendo. Un grupo de ellos abandonó precipitadamente una reunión que mantenían con portavoces de la empresa Spanair en medio de gritos y de reproches.
Otro familiar, sin motivo justificable, expresó públicamente "su temor" de que los profesionales que están llevando a cabo la identificación de los cuerpos cometa "los mismos errores" que en la identificación de las víctimas del Yakolev 42, un avión ucraniano siniestrado en 2003 con más de sesenta militares españoles a bordo. Por los errores en aquella identificación todavía existen causas penales abiertas y militares procesados.
España demuestra también que es un "país de expertos", pues en los medios de comunicación se suceden las apariciones de personas que teorizan sobre las causas del accidente sin tener casi ningún elemento de juicio. Las pruebas están siendo derivadas, con gran cautela, a la comisión técnica independiente, conformada por expertos extranjeros y españoles, que es la que deberá determinar la verdadera causa del siniestro.
Tras la enorme movilización de recursos sanitarios, los gobiernos central, madrileño y canario están coordinándose para facilitar el traslado de los cuerpos y el desplazamiento de los familiares que deben contribuir con su ADN para la mejor identificación de los cadáveres.
En una comparecencia ante los medio de comunicación, el jefe del gobierno autonómico canario Paulino Rivero Baute dijo que tanto él como el presidente Zapatero están disconformes con el modo en que la empresa Spanair actuó en las primeras horas que siguieron al accidente. Rivero se quejó expresamente del retraso de la compañía aérea en suministrar la lista de pasajeros.
Mientras tanto sigue montado el gigantesco operativo en el IFEMA y los centros sanitarios más importantes de la región, como el Hospital Universitario de La Paz, el Ramón y Cajal, el Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes, el Hospital del Niño Jesús o el Hospital de la Princesa siguen siendo visitados por miembros de la familia real y altos cargos del gobierno.
El resto de los madrileños espera en sus lugares de vacaciones regresar a la ciudad y al trabajo cotidiano en condiciones de normalidad, incluyendo un esperado y cada vez más necesario descenso de las temperaturas.