No fue lo que pueda llamarse una gran redada, pero es lo que hay. La Municipalidad de Salta, empecinada en que nada empañe el clima de oración de la Fiesta del Milagro, se ha dado a la tarea de capturar a los perros callejeros que pululan (y copulan) por los alrededores de la céntrica Plaza 9 de Julio. Así es que el pasado día domingo 31 de agosto, se dio a la tarea de retirar de la circulación a estos perros, 13 de los cuales duermen ya en el canchón municipal, llamado, con mucha generosidad, «refugio canino».
El dispositivo municipal de 'tolerancia cero' viene acompañado de una campaña de concienciación para que los peregrinos que se desplazan hacia el santuario del Milagro muestren responsabilidad en la tenencia de mascotas.
Como se sabe, muchos perros y perras del interior de la Salta profunda realizan la peregrinación con sus amos, en una demostración más de la acendrada fe de nuestro pueblo. En este caso, del pueblo canino.
La Dirección de Zoonosis de la Municipalidad y las asociaciones protectoras de animales APAN, Fundación San Roque y Protección Animal Salta son las responsables de recolectar a estos pichichos sin dueño y trasladarlos hacia su penúltima morada.
Si bien no ha explicado qué razones (diferentes de las puramente estéticas) han impulsado a la Municipalidad a eliminar a los perros de la Plaza 9 de Julio solo en la época del Milagro y no el resto del año, la Subsecretaria de Políticas Ambientales de la comuna local, señora Susana Pontussi, ha dicho «que el objetivo es lograr que los perros sean adoptados y dejen de estar en la calle».
Por su parte, el Director de Zoonosis, señor David Ferry, ha asegurado que los perros no son agresivos y que «las peleas que se producen son por defensa de territorialidad, a tal punto que a ninguno de ellos se les tuvo que poner bozal cuando se los retiró».
Los 13 perros que, desde el domingo, habitan el refugio canino municipal se quedarán sin Fiesta del Milagro, pero a cambio recibirán atención veterinaria (ya que no espiritual) y serán dados en adopción. Esta misma semana serán vacunados y posteriormente castrados por profesionales de Zoonosis, tras lo cual se estima que las disputas por «defensa de la territorialidad» se resolverán, de aquí en más, con un intercambio de débiles maullidos (ya no podrán emitir ladridos).