Ingresa en prisión un hombre que mató a palos a su caballo en Mallorca

Eugenio Sánchez, de 41 años, ha ingresado en un centro penitenciario de Palma tras ser condenado por una juez de Mallorca a una pena de ocho meses de cárcel por un delito de maltrato animal. Se trata de la primera persona que ingresa efectivamente en la cárcel por un delito de este tipo.

El ingreso en prisión se produce después de que los tribunales denegaran al condenado la suspensión de la pena y su sustitución por trabajos en beneficio de la comunidad. La jueza encargada del caso ha dicho en una resolución fechada el pasado 21 de septiembre que «la muerte atroz de este caballo de carreras en su propia cuadra del hipódromo es una aberración en el siglo XXI».

En la misma resolución, la magistrada ha dicho que no existe la más mínima duda de que el caballista empleó una inusitada violencia contra el animal, al golpearlo brutalmente y hacerle sufrir. El reo usó una barra con la que le partió el cuello al equino cuando este intentaba escabullirse de la paliza, propinada en una cuadra del hipódromo.

La juez señaló que el caso de la muerte de Sorky das Pont, como se llamaba el caballo, «generó una legítima indignación en la ciudadanía» y subrayó que no veía posible sustituir la pena de cárcel porque s«ería garantizar de manera absurda, ilógica y contraproducente un beneficio que le evite la pena de prisión impuesta en firme y con su expresa conformidad».

El condenado, que admitió los hechos, reaccionó de manera violenta contra el equino porque este fue descalificado —por saltar y perder el paso al trote— en una carrera, el pasado 30 de diciembre de 2012 en una pista de Manacor. Once trotones se disputaban tres premios que sumaban 500 euros en la competición en la que participó Sorky das Pont. En Baleares existen cinco hipódromos donde se disputan carreras al trote enganchado, con cabriolé.

Según la juez, Sánchez menospreció la vida del caballo con «un método brutal como pocos existen.» Actuó de una forma tan violenta «solo porque se enfadó por la mala carrera de Sorky». La decisión de la juez destaca que una muerte a palos es una de las más angustiosas y, además, puede no ser inmediata, sino producir agonía.

El caballo, que tenía unos seis años, era macho, hijo de un semental estadounidense y de una yegua sueca. En su trayectoria había sumado 24 victorias —en 112 carreras disputadas— por las que había generado casi seis mil euros en premios a sus propietarios.

Fuente: El País