El plagio jurídico y la responsabilidad política

Karl-Theodor zu GuttenbergEl plagio consiste en la apropiación intencional del producto creativo de otro sin autorización ni derecho para ello.

El plagio jurídico (judicial o administrativo) tiene lugar cuando un juez o una autoridad administrativa emite, como propias, opiniones publicadas previamente por otras personas en artículos científicos, repertorios de jurisprudencia o libros, pero se olvidan -intencionalmente- de dar crédito a los verdaderos autores. La falta es mucho más grave cuando tales opiniones se vuelcan por escrito en los fundamentos de actos decisorios de cualquiera de los poderes del Estado.

En la escritura de opinión -en la que el empleo de citas de autoridad es habitual- el plagio se consuma en el momento en que el autor se niega a identificar la fuente, pero sus consecuencias distan mucho todavía de ser tan duras como en otros ámbitos de escritura.

En el mundo académico, en cambio, el plagio es considerado como un "delito capital", castigado generalmente con la "muerte académica", tanto para estudiantes como para profesores.

En otras profesiones, el plagio no tiene un tratamiento más favorable; especialmente en aquellas en las que una "escritura responsable" es requisito fundamental para el buen desempeño del trabajo.

Las consideraciones anteriores han sido extraídas de un escrito de Jaime S. Dursht (1996), titulado "Judicial plagiarism: it may be fair use but is it ethical?"

Responsabilidades morales y políticas

Así como en el mundo académico, los estudiantes y profesores que plagian, a menudo son pasibles de sanciones disciplinarias muy severas, como la retención o el retiro del título universitario, la expulsión o las censuras, el plagio ha supuesto también la cancelación de la matrícula o colegiación de determinados profesionales. Los jueces y abogados que recurren al plagio están, además, expuestos a la censura pública.

En algunos países, los tribunales comienzan a condenar la práctica del plagio, dejando de lado la lesión directa a los derechos de propiedad intelectual que supone. Lo hacen poniendo énfasis en el debilitamiento de la integridad y la falta de honestidad de quienes recuren a la copia, y atribuyendo el carácter de víctimas a los eruditos honestos.

El caso más resonante entre todos ha sido el de Karl-Theodor zu Guttenberg, Ministro de Defensa del gobierno de Angela Merkel, que debió renunciar a su alto cargo a causa del escándalo que provocó la revelación de que su tesis doctoral había plagiado el trabajo de numerosos autores. Su tesis versaba sobre el desarrollo comparado del Derecho Constitucional en Europa y los Estados Unidos de América.

Guttenberg, de solo 40 años de edad, vio así truncada su carrera política; y aunque pidió disculpas por la copia del trabajo ajeno y ofreció suspender temporalmente el uso de su título de doctor, la Universidad de Bayreuth -que se lo había otorgado- decidió desposeerlo definitivamente de tal título.

La Canciller Merkel se vio obligada a aceptar la renuncia de su promisorio ministro, después de que más de 51.000 estudiantes de doctorado e investigadores firmaran una carta abierta en la que expresaban a la Canciller su enojo por la situación.