Pero no sólo en el cielo. Pérez Alsina también expresa en los fundamentos de su iniciativa que aquella falta de control se manifiesta, entre otros fenómenos, en la existencia de pistas clandestinas, "debido a su extensión y la variedad de geografía que ofrece nuestro país".El texto completo de los fundamentos del proyecto, tal cual han sido dados a conocer por la oficina de prensa del legislador, es el siguiente:
No hay dudas acerca de la importancia que reviste la soberanía en la constitución de un estado moderno, siendo en este aspecto el objeto mediato del presente proyecto de comunicación, conocer cuál es la situación en materia de control militar del espacio aéreo nacional.
De esta manera comenzamos a abordar un tema que se encuentra pendiente en materia de seguridad, y es el efectivo control de nuestra soberanía aérea, para dar así cumplimiento al requisito básico de seguridad que establece que la vigilancia y control del espacio aéreo debe ser ejercido de manera efectiva.
La falta de control se ha manifestado no solamente en el desconocimiento de lo que ocurre en el cielo argentino, sino también, por ejemplo, en la existencia de pistas clandestinas, debido a su extensión y la variedad de geografía que ofrece nuestro país, siendo detectadas algunas de ellas por las fuerzas de seguridad de países vecinos, lo cual exhibe lo vulnerable que es nuestro país respecto al poder financiero y tecnológico que detenta el mercado del narcotráfico, el de armas, o terroristas, entre otros.
Esto sin dudas requiere de la decisión política de neutralizar actuales y futuras violaciones al espacio aéreo argentino, lo cual puede materializarse aún en algo peor como sería la consolidación de una red operativa en lugares aptos para el rápido aterrizaje y despegue, no ya en Argentina, sino en otras zonas del Mercosur, siendo más difícil aún de desarticular.
La zona más vulnerable de vuelos ilegales, que en muchos casos contrabandean drogas y armas, es la región norte del país. Ello se debe a que no existe un sistema de radares fijos, especialmente en las provincias de Salta, Tucumán y Jujuy, en donde las aeronaves provienen desde Brasil, Bolivia y Paraguay violando el espacio aéreo argentino para realizar el tráfico ilegal de distintos tipos de mercadería. Por ejemplo, el 17 de julio del corriente año en el poblado de Apolinario Saravia, departamento de Anta, provincia de Salta, la policía interceptó una camioneta en cuya caja se habían colocado paquetes de drogas arrojados desde el aire por una avioneta, estimado en 280 Kg. de cocaína. A este tipo de actividad se la conoce como "vuelos blancos", en donde las avionetas arrojan la carga de droga en lugares determinados, luego de acordar con los miembros de la organización que actúan en la región.
Por otra parte, la justicia federal descubrió recientemente otras 12 pistas de aterrizaje clandestinas ubicadas en el sur de Santiago del Estero, muy cerca del límite con Santa Fe. Esas pistas eran utilizadas por narcotraficantes y contrabandistas para ingresar droga desde Bolivia y Paraguay.
Por todo ello, la instalación de radares es uno de los problemas que requiere de la máxima atención por parte de las autoridades nacionales, ya que integra el esquema de seguridad nacional y es una poderosa herramienta para combatir el contrabando, el narcotráfico y el terrorismo internacional, además de brindar mayor seguridad a la navegabilidad del espacio aéreo, y favorecer así el desarrollo, control y expansión de las rutas aéreas comerciales.
Disminuir la vulnerabilidad antes mencionada, es en lo que el actual gobierno debe trabajar con mayor urgencia, adoptando en primer lugar una postura firme en contra del tráfico ilegal de sustancias y mercancías, como también del terrorismo, y otorgándole a sus fuerzas herramientas útiles para combatirlos, para que en última instancia se pueda ejercer una mejor soberanía del estado sobre el espacio aéreo nacional.