Una biblioteca de Villa San Antonio es escenario de relaciones sexuales

"La biblioteca se convirtió en un basural; los jóvenes pintan las paredes del edificio, rompen los vidrios y mantienen relaciones sexuales en el lugar", dijo al matutino salteño El Tribuno el señor José María Chaile, referente de la biblioteca popular "Macacha" ubicada en el sureño y populoso barrio de Villa San Antonio, en la ciudad de Salta. Bibliotecas multiusoEl bibliotecario explicó que "a pesar de los cuidados y las constantes refacciones", la biblioteca es objeto de actos vandálicos de todo tipo, entre los que destacó "las paredes pintadas con malas palabras y obscenidades". Según algunos, ésto también es cultura, quizá no tal elevada como la de los libros, pero cultura al fin.

Lo más curioso, sin dudas, es que un servicio de estas características pueda ser utilizado como refugio de parejas ocasionales para dar allí rienda suelta a lo que periodísticamente se conoce como "sus más bajas pasiones". Hasta ahora, era conocida la existencia de muy pocas personas que pudieran ser sospechosas de experimentar sensaciones eróticas a la vista de los libros, pero por las noticias que llegan de Villa San Antonio, cuando entre las estanterías se oye una voz femenina que dice: "¡Qué buen lomo!", es del caso suponer que la lectora no está ensalzando las virtudes de una buena encuadernación.

Semejante desenfreno erótico-literario ha influido también al propio diario que ha dado la noticia, pues su titular dice textualmente: "La bibliotecha Macacha está arriunada por los mismos vecinos" (sic). Lo de "bibliotecha" da toda la sensación de una "biblioteca sin techo", y como bien es sabido, la cultura popular ha elevado a la categoría de "clásico" aquel aro-aro salteño que dice: "En la punta de aquel cerro tengo dos bibliotecas sin techo..."

El suceso es expresivo de la necesidad de habilitar en Villa San Antonio "lugares adecuados" no ya para la lectura sino para las "bajas pasiones" y dejar a la biblioteca que cumpla con su función de difusión de la cultura y del conocimiento. Si no se toman medidas adecuadas, las bibliotecas de barrio corren el riesgo de convertise en centros de "cultura reproductiva", lo cual no estaría mal si sólo se ocupara de la teoría y no concediera tanto espacio a la práctica.