La historia ha llegado a buen fin gracias al empeño puesto por los padrinos Marta Rubino y Ricardo Ladjet que inciaron una muy eficaz campaña a través de los medios de comunicación para dar a conocer lo que, en el fondo, no era más que una enorme injusticia: que las cajas que contenían ropa, calzados y útiles escolares, y que había sido solidariamente preparadas por empleados de IBM en Buenos Aires, habían sido extraviadas por la burocracia gubernamental.Después de idas y venidas, de desmentidos altisonantes como el que pronunció Domingo Avellaneda, director de la casa de Salta, de miradas hacia otro lado, como la del secretario Marinaro Rodó, al final el ministro Mastandrea tomó el toro por los cuernos y resolvió la cuestión mediante la única solución admisible que era la reposición de los objetos extraviados.
La directora de la escuela, Isabel Balmaceda, dijo al recibir las donaciones que verdaderamente es un día de fiesta, estamos muy contentos por tanto que hizo esta familia para recuperar lo que habían mandado, que Dios sabe donde están las necesidades y nos ha dado una mano para que esto se haga realidad.
Por su parte, Marta Rubino en comunicación desde Buenos Aires, expresó a FM Aries que finalmente nos escucharon, estamos contentísimos, ya se ha terminado todo, no nos imaginábamos que íbamos a recuperar todo. Quiso además agradecer al ministro Claudio Mastrandrea, quien quiso "agregar otras cosas" a las incluidas en el listado original.