Madrid intenta recuperarse del impacto emocional de la tragedia de ayer

España es hoy un país dolido y consternado por el impresionante accidente aéreo ocurrido ayer en el aeropuerto de Barajas. En casi todas las ciudades españolas se ha guardado hoy un minuto de silencio en recuerdo de las 153 víctimas mortales. Los puntos principales de este homenaje fueron la Plaza de la Cibeles en Madrid y la de San Jaume en Barcelona. Un MD-82 de SpanairEl presidente del gobierno y el jefe de la oposición estuvieron juntos en el lugar del suceso y acompañaron a los familiares de heridos y fallecidos. Zapatero visitó hoy a los heridos ingresados en los hospitales de La Paz y Ramón y Cajal, situados en la zona norte de Madrid, mientras que los reyes de España arribaron cerca del mediodía a Barajas en donde en estos momentos están reunidos con las autoridades aeroportuarias y recabando información sobre el accidente. Se prevé que la familia real acuda al predio de IFEMA a expresar sus condolencias a los familiares de los fallecidos.

Mientras en España la mayoría de los ayuntamientos y comunidades autónomas han declarado tres días de luto oficial por la tragedia, no ha caído bien en este país la decisión del Comité Olímpico Internacional de no hacer ondear a media asta la bandera española en los Juegos de Pekín, en señal de duelo. Inconmovible, el COI ha argumentado que si le ha negado a Georgia tal posibilidad, después del ataque ruso, también debía negársela a España.

En medio de tanta sobriedad, tanto de los políticos, como de los responsables de las asistencias sanitarias o de las propias autoridades del aeropuerto y la compañía afectados, ha surgido disonante la voz del antiguo alcalde popular de Madrid y actual presidente de la Junta Rectora del IFEMA, don José María Álvarez del Manzano. Es precisamente en IFEMA (el enorme predio ferial que Madrid posee en las cercanías del aeropuerto de Barajas) donde se están realizando los reconocimientos de los cadáveres, las autopsias y la atención psicológica dispuesta por los gobiernos a los familiares de las víctimas.

El exalcalde, conmovido por el gran movimiento que registraba el predio ferial fuera de temporada, dijo sentirse emocionado por ver cómo "la belleza del edificio de IFEMA" se realzaba con la presencia de "tantos enfermeros", lo que calificó como "un cielo".

Estas declaraciones recuerdan al discurso fúnebre de un conocido antropólogo salteño, que calificó el entierro de un aguerrido compañero de militancia política, ocurrido en la década de los 60, como "un magnífico acto".

El gobierno y los medios de comunicación esperan ahora conocer las conclusiones de la comisión técnica que debe establecer las causas del accidente.