'Caravana canina' por una perra en celo provoca temor en Salta

Para presenciar en directo un espectáculo sexual canino en Salta no es necesario internarse por estrechos senderos de tierra, por donde sólo circulan vacas flacas que abrevan en un río seco. Las orgías de perros se producen en la misma Plaza 9 de Julio y en algunas calles bien pavimentadas como la Avenida Belgrano, frente al Colegio de Jesús, por sólo mencionar dos de las mejores zonas de nuestra ciudad elegidas por los canes para reproducirse de modo natural, sin que nadie se muestre demasiado preocupado por este hecho. Reunión de perros amantesSegún el diario salteño El Tribuno, en Finca Las Costas, muy cerca de donde vive el poder político y se alimentan sueños hegemónicos, una jauría puso en apuros a tres personas.

De acuerdo con el matutino, la jauría estaba "encabezada" por dos perros fila brasileños, de complexión robusta, que lideraban "una caravana canina originada por una perra en celo".

Parece razonable no llamar "jauría" a un simple conjunto de perros en actitud reproductiva, ya que, según el Diccionario, el nombre jauría designa, bien al "conjunto de perros mandados por el mismo perrero que levantan la caza en una montería", o bien al "conjunto de quienes persiguen con saña a una persona o a un grupo".

Sin embargo, resulta extravagante llamar "caravana" al mismo conjunto de perros, por más que marchen uno detrás del otro en fila, porque, tratándose de animales, el mismo Diccionario reserva la palabra "caravana" para la fila de "animales herbívoros".

Para finuras verbales estamos


Más allá del acierto en la elección de las palabras, hay que saber agradecer al diario salteño que no caiga en vulgaridades. Esta mañana, sin ir más lejos, el diario Clarín de Buenos Aires, un diario con una larga experiencia editorial y que no es conocido precisamente por su zafiedad o su mal gusto, publicó este titular: "Polémica por Blancanieves desnuda y encamada con los siete enanos". Quizá la culpa la tiene Maradona que abrió la caja de los truenos con su lenguaje de baño público.

Nadie duda de la corrección del verbo "encamar", que significa "acostarse, mantener relaciones sexuales". Lo que ocurre es que esta expresión -malsonante donde las haya- había estado prudentemente ausente de los titulares de la prensa más seria.

Si el diario salteño hubiese seguido la línea de Clarín, podría haber titulado "Un montón de perros arrechos causa problemas en Finca Las Costas", pero prefirió inventarse lo de la "caravana canina" para salir del paso. Todo un acierto.

En lo que no acertó el diario fue en la narración de lo ocurrido, puesto que en un pasaje de la crónica se dice: "Así, se fueron sumando más perros de la zona. En su recorrido, la jauría también avanzó sin piedad sobre dos adultos, quienes resultaron ilesos, pero padecieron el susto y el temor al enfrentar los feroces ladridos".

En realidad, no hay una estricta relación de proporcionalidad entre el "avance sin piedad" de la jauría y el hecho de que los adultos "resultaron ilesos". Cuando uno imagina a los perros despojados de la virtud humana de la piedad, enceguecidos por el sexo, se imagina la peor carnicería; unas hienas dispuestas a sacarle el hígado a uno a dentelladas.

Pero no. Los dos adultos sólo "padecieron el susto y el temor a enfrentar los feroces ladridos". Traducido al lenguaje regional, la situación puede haber sido de "cagaso mama", pero otra vez el diario ha vuelto a proteger nuestras buenas costumbres lingüísticas.

Tal vez lo más destacable del desagradable episodio, fue que todos los perros de la zona tuvieron su oportunidad copulativa. No sólo los robustos brasileños. Lo curioso entre los perros es que algunos son capaces de abandonar sus hogares por varios días y marchar tras los efluvios de una perra en celo, aunque caigan chuzos de punta. ¡Y después nos quejamos de algunos seres humanos descontrolados por parecidos efluvios!

Esto demuestra que en el plano sexual la relación de los perros se asemeja a un mercado de competencia perfecta, porque la perra no llega a ser servida ni por el más guapo, ni por el más rico, ni por el que tiene el mejor auto, ni por el que le ofrece un cargo en la Dirección de Inmuebles. Puede decirse, en consecuencia, que la igualdad sexual en la zona de influencia de Finca Las Costas sólo existe en el ámbito de la nutrida, aunque mal alimentada, población canina.