La mala praxis ha llegado al mundo del delito en Salta

Una crónica policial del diario El Tribuno desnuda hoy la cruda realidad del nivel de profesionalismo que han alcanzado ciertas prácticas delictivas en Salta. Dicha crónica, que se refiere al hurto de una moto Honda XR Enduro, ha sido titulada por aquel matutino del siguiente modo: "Robó una moto y cayó por mala praxis". Una lectura apresurada de este titular puede inducir a pensar que el autor del hurto de la moto fue capturado a raíz de un acto de negligencia profesional. Pero las cosas son bien diferentes. Rumbo al mataderoEs necesario leer con detenimiento la crónica para advertir las graves inconsecuencias que contiene. Si un fiscal o un juez se vieran obligados a actuar a partir de un relato similar al que publica el periódico, la confusión jurídica podría llegar a ser mayúscula. De la transcripción siguiente han sido eliminado los nombres, tanto de los policías como del presunto delincuente y del ciudadano perjudicado.

La crónica dice así:

La oportunidad y el olfato policial lograron en minutos esclarecer el robo de una motocicleta de gran cilindrada, levantada a las 21.20 desde la calle Catamarca y la Av. San Martín. De esa intersección, XX denunció la sustracción de su motocicleta enduro, marca Honda azul de 600 centímetros cúbicos. Minutos después, el móvil de la Comisaría 2 divisó, en el pasaje Peña, una reunión de motoqueros (cuatro en total). Cuando éstos vieron el vehículo policial huyeron en distintas direcciones; algunos por la vereda otros en contramano por la Catamarca. La presunción de un delito hizo que la patrulla comenzara una arriesgada persecución por diversos pasajes y calles del barrio Hernando de Lerma. Finalmente el duelo se estableció entre la enduro y el móvil 760 que, a pesar de la desventaja técnica, tenía a su favor la impericia del "motochorro", que erró de matarse en dos ocasiones cuando ingresó enceguecido y en contramano por dos arterias muy transitadas. Sin embargo, cuando ya había puesto distancia suficiente, yendo por Santa Fe en forma inversa, ingresó a la Av. Independencia a excesiva velocidad, lo que provocó que la moto derrapara y lo arrojara a tierra. El ladrón se arrastró por espacio de 20 metros, y su cuerpo dio, finalmente, contra un automóvil. Descendieron los uniformados XX y ZZ y corrieron por el antiguo matadero al ladrón, que tenía arena adherida al cuerpo, desde la cabeza a los pies. Finalmente, fue reducido.

Allí fue identificado como YY, con domicilio en Tucumán al 300. El hombre, inmediatamente, cargó las culpas a los otros tres motoqueros y el acompañante de uno de ellos, a los que acusó de ser bandoleros que habían dejado un cargamento en su casa.


Análisis


1. Mala praxis. El significado de esta expresión está referido a la negligencia o inconducta de una persona profesional, como un abogado, un médico, un dentista, un contador, etc. Incurren en mala praxis aquellos profesionales que cometen errores a la hora de aplicar un estándar de cuidados o un estándar de conducta, reconocidos por la profesión, siempre que el error profesional provoque una lesión o un daño a un cliente o a un paciente. Es, por tanto, sumamente dudoso que un ladrón de motos pueda incurrir en mala praxis, sobre todo cuando el daño que sobreviene a su impericia (éste sería el término para designar su escasa habilidad para conducir motos) no provoca daños a terceros sino a sí mismo.

2. De los cuatro "motoqueros" sorprendidos en el Pasaje Peña, al menos dos -según se desprende del plural utilizado en la redacción de la crónica- huyen "en contramano por la Catamarca". Si se tiene en cuenta el sentido de circulación de esta calle (hacia el Sur), la huida en contramano significa que por lo menos dos motoqueros sospechados tomaron rumbo hacia el Norte, mientras la persecución policial ("por diversos pasajes y calles del barrio Hernando de Lerma) se orientó hacia el Sur, que es donde se produce el "duelo técnico" entre el móvil policial y la escurridiza Enduro.

3. El motochorro "erró de matarse en dos ocasiones", dice la crónica, abusando tal vez del lenguaje coloquial y dejando aflorar sus deseos inconscientes de que el ladrón se hubiese dejado la vida en el lance. Si, como lo sugiere la crónica, el así llamado "motochorro" pretendía huir del móvil policial, su intención no era "matarse" y por lo tanto no "erró" si se mantuvo con vida. Ahora que si su intención era manifiestamente suicida, para "acertar" le bastaba con apuntar la moto de frente al móvil policial y acelerar a fondo. Pero esto no sucedió. Nadie, pues, "yerra de matarse" si no quiere hacerlo. Tal vez se puedo decir: "estuvo a punto de perder la vida dos veces".

4. La aludida "impericia" del motochorro quedaría en principio desmentida por el hecho de que, a pesar de marchar "enceguecido y en contramano por dos arterias muy transitadas", había logrado poner "distancia suficiente". O sea que tan gil no era el motochorro, como tampoco era tan "suficiente" la distancia, por lo menos no para "el largo brazo de la ley".

5. Nadie en sus cabales puede ir "por Santa Fe en forma inversa". Abandona aquí la crónica el muy correcto empleo de la palabra "contramano". Porque ir a la inversa no significa "ir en sentido contrario al señalado por la autoridad", sino "ir al revés", es decir, marcha atrás, dando la espalda o avanzando hacia el pasado. Si se lograra establecer que el "motochorro" puso "distancia suficiente" con los policías circulando a la inversa o marcha atrás, estaríamos frente a un experto piloto, del nivel de Valentino Rossi o superior.

6. Las motos no son semovientes, como los caballos, y no "arrojan a las personas a tierra". Es sólo una metáfora. Si el conductor derrapó, lo que sucedió inmediatamente es que se cayó de la moto.

7. Tampoco es verosímil que el ladrón se hubiese "arrastrado por espacio de 20 metros". Esta expresión da a entender que el ladrón "se fue arrastrando" de un lugar a otro, reptando, por sus propias fuerzas. Al contrario, fue la fuerza de la caída lo que hizo que el ladrón saliese despedido del vehículo y lanzado su cuerpo a ras del suelo hasta impactar contra un vehículo.

8. Es correcto decir que tras bajar del móvil, los policías "corrieron por el antiguo matadero al ladrón", ya que el verbo "correr" es sinónimo de perseguir y acosar. Hubiese sido más correcto todavía decir que "persiguieron al ladrón por el antiguo matadero" o "corretearon al ladrón por el antiguo matadero", ya que su objetivo era atrapar al ladrón y no visitar el antiguo matadero, hoy convertido en centro cultural. El verbo corretear es un divertido regionalismo. La circunstancia de que el sujeto "tenía arena adherida al cuerpo, desde la cabeza a los pies" (como si hubiese disputado un partido de voley-playa) fue puesta de manifiesto luego por el cabo que, a disgusto, tuvo luego que limpiar el móvil policial.

9. Finalmente, cabe la posibilidad que el motochorro haya errado, no ya de matarse, sino con su elección de las calles para huir. Suponiendo que su destino final fuese la Tucumán al 300, no se entiende por qué en la Independencia, en vez de girar hacia el Oeste, tiró para el lado del matadero. Una decisión ilógica.

10. El "finalmente, fue reducido", expresa el final feliz de la persecución policial. Tal vez hubiese sido mejor decir "fue detenido", ya que reducir significa "sujetar a la obediencia a quienes se habían separado de ella", y si no consta en el expediente que se le dio al motochorro la correspondiente voz de alto, no hubo reducción sino una detención simple. Sólo faltó en la crónica que el motoquero detenido declarara que había aprendido a conducir motos a bordo de una Kasimeawaka.