Urtubey y la foto más desafortunada de la noche

Muchas veces nos hemos referido desde estas páginas a los errores y aciertos en el azaroso proceso de construcción de la imagen pública del Gobernador de Salta. Como ciudadanos, nos gustaría pensar que el señor Urtubey se toma en serio las cuestiones relacionadas con su imagen, no con la personal, que sólo a él concierne, sino con aquella que proyecta como jefe del Estado, en actos y manifestaciones en la que encarna la representación de las máximas instituciones de la Provincia. Pero la realidad indica una cosa bien distinta. Urtubey presenta El RayoEl Gobernador no parece demasiado atento a los detalles o carece de un gabinete especializado en cuestiones de imagen. Y si, por casualidad, tuviera las dos cosas (atención más gabinete), sería del caso pensar que ni una ni otro le están reportando al mandatario buenos resultados. Más bien, todo lo contrario.

La foto de la noche


La Asamblea General de la Confederación Parlamentaria de las Américas no es un foro cualquiera. El hecho de que se celebre en Salta debería ser visto, por políticos y por no políticos, como un acontecimiento importantísimo para revitalizar la vida parlamentaria, para entablar nuevas relaciones entre países e instituciones y como una oportunidad para mostrar a Salta a los países de nuestro entorno. Sin embargo, la Asamblea General ha sido presentada en Salta como un acontecimiento simplemente vinculado con el turismo, más que otra cosa.

La foto que ilustra estas páginas ha sido publicada con anterioridad por el servicio oficial de Prensa del Gobierno de Salta, en la página web del propio gobierno. Parece increíble que la foto hubiera conseguido sortear los controles de imagen y de calidad que -suponemos- existen cuando se trata de la imagen pública del propio gobernador.

No quisiéramos llevar al extremo la crítica a una instantánea desafortunada y deducir de ella determinadas consecuencias políticas o institucionales, porque una tarea como esta llevaría mucho tiempo y exigiría un esfuerzo tal vez inútil.

Pero sí resulta necesario poner el acento en lo obvio y manifiesto:

1. Que el gobernador no puede aparecer en una foto oficial con un gesto de animador de fiestas infantiles a punto de llamar a un niño del público para que, con su mano inocente, extraiga el número de una rifa.

2. Que la propensión del gobernador a la verborragia debería de obligar a su oficina de ceremonial a unificar los criterios a la hora de diseñar o escoger los escenarios en que tendrán lugar los discursos públicos del mandatario. Si éste, como la mayoría de las personalidades públicas, está ya acostumbrado a hablar públicamente desde una tribuna con atril o desde un estrado, debería de hacerlo de este modo siempre y en cualquier lugar. La tribuna permite un mejor control de la expresión corporal, especialmente de las posturas de las extremidades, por no decir que ayuda a una mejor estructuración del discurso. Sin la ayuda de la tribuna, y salvo que el orador fuese Julio Sosa, "el varón del tango", cualquiera, incluido el Gobernador, se arriesga a aparecer en una foto como diciendo: "Yo soy Dolores Barreiro y esto es El Rayo".

3. El gobernador no puede desaprovechar un foro internacional tan importante y colocarse frente al micrófono sin un discurso escrito previamente y suficientemente meditado. Aunque sólo se hubiera tratado de un simple discurso de bienvenida. Los líderes mundiales suelen aprovechar hasta la más mínimas de sus apariciones públicas para comunicar ideas y transmitir la mejor imagen. La improvisación puede ayudar a romper el hielo pero desdibuja de un modo insanable la imagen pública del gobernador hacia el exterior; reduce su estatura internacional y rebaja la importancia de la reunión.

En suma, tres fallos imperdonables que tranquilamente se podrían haber evitado, como evitado también que salieran a la luz pública mediante la publicación de una foto que, en el mejor de los casos, estaría destinada a un álbum familiar más que una galería "de Estado".