El suceso da cuenta del fallecimiento de un hombre de unos 50 años, que murió mientras caminaba a la altura del número 178 de la Avenidad de la Generalitat, al caerle encima el cuerpo de una suicida que se había arrojado desde un octavo piso. Ambos fallecieron prácticamente en el acto.El hecho ha causado una gran conmoción en Viladecans y en toda España, pero en Salta, Argentina, El Tribuno se ha encargado de ponerle su habitual cuota de "humor" a una tragedia de esta magnitud, colocando en su antetítulo la leyenda "Una impresionante de gallegos".
El desarrollo de la noticia carece, en cambio, de cualquier bias discriminatorio o de mal gusto. La falta de acierto se constata en la trivialización del hecho que contiene el antetítulo, que da a entender que semejante desgracia puede ser atribuida a las situaciones paradojales de "los chistes de gallegos" que muestran al inmigrante hispano (y al residente peninsular en general) como una persona como informada, más bien inculta.
Tan desgraciado es el suceso en sí mismo como la total falta de humanidad que muestra el desafortunado antetítulo del diario salteño.
No vale de nada decir ahora el absoluto ridículo en que cae el periódico al calificar a los catalanes como "gallegos", ni recordar que el peatón fallecido era originario de Ucrania, no de Ourense ni de Lepe. Lo que vale para El Tribuno es que seguramente mañana, a partir de su gracieta, un puñado de desalmados dirá: "Te cuento una impresionante de gallegos", con la mismo desenfado del que cuenta un "chiste" de gallegos.
Lamentable.
Como salteños, sólo nos queda pedir disculpas a los catalanes, a los gallegos y a los ucranianos, a las familias de los muertos, y avergonzarnos por los sentimientos que, frente a tan conmovedores hechos, albergan otros comprovincianos nuestros.