Lo de Perón podría no tener mucha importancia, visto en perspectiva histórica, pero no sucede lo mismo con lo del perrito de la película, pues los musulmanes creen que los perros pueden violar la pureza ceremonial y consideran que no son limpios. Llamar a alguien perro es el peor insulto en Medio Oriente.Ahora, ¿qué ocurre cuando los nombres de personas honradas son utilizadas, policial y mediáticamente, como aliases de delincuentes?
Me pregunto lo que pensarán los artistas Abel Pintos y Coplanacu cuando la prensa menos seria y formal los "escracha" asociando sus nombres artísticos con la denominación policial de dos conocidos delincuentes recientemente aprehendidos en Salta. Si los artistas tuviesen la misma sensibilidad cívica que la hija de Sadat, ya sabemos cuál sería su respuesta.
¿Qué clase de contramarketing es éste? Ver la propia imagen de uno asociada, aunque de modo casual, con la de un par de delincuentes, aun salvando la gracia que nos puede provocar semejante parecido, ¿es lo mejor que le puede ocurrir a la carrera de uno?
No creo que se deba estigmatizar a nadie por "portación de rasgos". Cualquier persona está expuesta a parecerse físicamente a alguien no demasiado bueno. Es sólo un detalle, un accidente de la naturaleza.