El futuro de los medios informativos digitales en Salta

Cuando en febrero de 2007 los creadores de Iruya.com (que ya contaba con diez años en Internet) decidimos abrir un espacio informativo formalmente separado de su web principal, sólo existían en Salta un par de webs de noticias más o menos estructuradas, cuyos contenidos se renovaban diariamente. Por entonces, sólo uno de los dos diarios de papel que se editan y circulan en Salta, disponía de un sitio web. Si acaso también tenían presencia en la web algunas radios, si bien la información diaria aparecía en la mayoría de ellas en un plano llamativamente secundario. La nueva forma de transmitir noticiasPor aquel entonces los principales gestores de contenidos de código abierto (programas informáticos que permiten, entre otras cosas, elaborar una web de noticias) habían alcanzado ya una madurez significativa y una difusión universal. Pero a pesar de ello, la explosión de los CMS relacionados con las webs de noticias no se produciría -por lo menos en Salta- sino a partir del año 2008.

Hoy, a casi dos años y medio de aquellas experiencias pioneras, las webs de noticias, los llamados "medios digitales puros" han crecido exponencialmente en Salta y rozan ya el medio centenar.

Son muchos y muy variados los factores que explican este crecimiento, pero entre ellos destaca con nitidez la cada vez más notoria insatisfacción social frente al monopolio que hasta hace algún tiempo venía ejerciendo, con relativo éxito, un conocido "grupo" comunicacional con fuertes conexiones con la política, los negocios y el poder.

La influencia de un puñado de medios digitales puros, comprometidos con la libertad de expresión y los derechos de información ciudadanos, consiguió en octubre de 2007 "romper el cerco informativo" impuesto por el poder de turno con complicidad y apoyo del monopolio, hasta el punto de que muchos sostienen hoy en día que aquel exiguo margen de 4.000 votos que logró el candidato vencedor sobre el vencido en las elecciones para gobernador, se debió a la influencia -si acaso marginal- de aquellos medios digitales.

La expresión "romper el cerco informativo" no es nuestra. Fue pronunciada por el entonces candidato y hoy gobernador don Juan Manuel Urtubey por lo menos dos veces, durante encuentros ocasionales que mantuvo en Salta con representantes de Noticias Iruya.com.

Transcurridos casi dos años de aquellas experiencias, es posible constatar hoy que aquel cerco informativo persiste y que quien resultara a priori perjudicado por él en 2007 hoy parece abocado a la tarea de construir un "segundo cerco informativo" destinado a proteger a los mecanismos más íntimos del poder de la curiosidad de los medios libres de comunicación.

En pocos meses de gestión, el actual gobierno de Salta ha abandonado su promesa de dar transparencia y equidad a la publicidad oficial y, como en tantas otras áreas sustantivas, practica en la de prensa una política tanto o más discrecional que la del gobierno anterior, criticada hasta la saciedad por las organizaciones libres de periodistas de Salta.

Todo este proceso coincide en el tiempo con el crecimiento, en términos cuantitativos, del universo de "medios digitales", la mayoría de los cuales no ocultan, por activa o por pasiva, sus simpatías por el gobierno. Sin embargo, este aumento cuantitativo no ha venido acompañado de un aumento de la calidad, sino más bien todo lo contrario. A la mala calidad informativa y tecnológica de muchas de las nuevas webs de noticias se suma la pervivencia de los elementos "monopolísticos" que obstruyen el libre y transparente acceso a las fuentes de información pública.

¿Qué puede estar ocurriendo entonces?


Una de las explicaciones posibles es que la mayoría de estas "nuevas webs" están planteadas como experimentos de influencia política y no como instrumentos de servicio público.

El futuro de las webs de noticias "ideológicas" o comprometidas con determinadas opciones políticas es incierto, ya que al ser concebidas como instrumentos para operar sobre la coyuntura, nadie sabe en qué medida los grandes e imprevisibles saltos de la política lugareña terminarán afectándolas.

No obstante, el futuro de las webs de noticias "de servicio público", es decir, aquellas en las que prima la satisfacción del "interés general" de los ciudadanos por sobre otras consideraciones, tampoco parece claro.

La razón principal de esta incertidumbre no es otra que la falta de señales claras del gobierno acerca de la administración de los recursos de la publicidad oficial. Otra razón que influye, y mucho, es la enorme y desproporcionada brecha que existe entre los valores de la publicidad en los medios gráficos y audiovisuales tradicionales (diarios, radio y televisión) con los que se manejan en las páginas de Internet. Esta desproporción no existe -al menos con el mismo grado de dispersión- en otros países del mundo y sólo certifica el retraso tecnológico en el que vive inmerso Salta desde que las políticas de acceso a la Sociedad de la Información no constituyen una prioridad para nuestros gobernantes.

Los que sobrevivirán


Los próximos cinco años pintan muy complicados para aquellas webs de noticias que no han alcanzado la madurez necesaria y que carecen de originalidad en los enfoques o autenticidad en la producción de contenidos. Se aproximan tiempos de una mayor interconectividad de medios, con un gran protagonismo de las redes de telefonía celular y las de Voz sobre IP,  así como un declive más que seguro de los enfoques informativos deshonestos o que no respeten la autonomía del lector.

En este probable escenario, sólo un diez por cien de las actuales webs salteñas de noticias será capaz de sobrevivir a los cambios y a las tensiones.

La "industria" (por utilizar una expresión muy en boga en el mundo del cine) exigirá para sobrevivir, al menos, los siguientes requisitos:

1. Una clara responsabilidad editorial, esto es, nombre, apellidos y domicilios de personas e instituciones que puedan hacerse cargo ante la sociedad de los contenidos que se publican.

2. Una elevada capacidad de rendir cuentas a la sociedad (transparencia editorial, respeto de los derechos fundamentales de las personas [al honor, a la presunción de inocencia], admisión de errores y posibilidad cada vez más inmediata de rectificación)

3. Una gran capacidad para generar contenidos propios y genuinos (rechazo por la copia plana de contenidos redactados por otros, rechazo a las prácticas de reproducción sin citar fuentes ni URL's originales).

4. Originalidad en los enfoques (primarán los enfoques locales logrados en contraste con los procesos y valores globales más reconocibles).

5. Calidad de los contenidos (impecable redacción, oportunidad, veracidad, transparencia).

6. Una gran capacidad de innovación tecnológica (actualización permanente, acceso a nuevos soportes y lenguajes, articulación eficiente de los recursos multimedia, conexión con los desarrollos de la telefonía celular, vinculación con redes sociales, seguridad y privacidad para los usuarios, etc.).

7. Compatibilidad medioambiental (webs que hagan uso eficiente de los anchos de banda socialmente disponibles, de los recursos del servidor y de las redes, en orden a minimizar el impacto del consumo de energía).

8. Capacidad para formular un "ideario" propio, esto es, la posibilidad de formular por escrito un repertorio de ideas, valores y principios de los autores, de los editores o de la comunidad de usuarios.

9. Capacidad para aumentar el margen de rentabilidad económica actual que permita atraer publicidad y remunerar adecuadamente la mano de obra intelectual y la tecnológica.

10. Capacidad para abandonar ya mismo un modelo sólidamente establecido y sustituirlo por otro en cuestión de horas.