Otra vejación innecesaria al pueblo mexicano

Mientras el presidente de México Felipe Calderón (harto seguramente de que en algunos países extranjeros vean en cada uno de sus connacionales una encarnación del mismísimo demonio) exhortaba a poner fin a las "medidas vejatorias" contra México, a propósito de la propagación del virus de la gripe A, un diario salteño, en una línea totalmente contraria, informa hoy que "hubo estado de conmoción en la frontera" entre Argentina y Bolivia por la llegada de tres ciudadanos mexicanos. Mariachis en ambulanciaEl tenor de la publicación no debe haber sentado nada bien en el gobierno de México, no tanto por reflejar un estado de alarma probablemente injustificado (ninguno de los tres viajeros presentaba síntomas de aquella enfermedad ni de ninguna otra), sino por el empleo de frases y giros del lenguaje que dejan en muy mal lugar al periodismo de Salta.

La crónica en cuestión dice que "Un hombre de 44 años arribó por tierra desde Bolivia el 1 de mayo y gatilló un importante operativo sanitario". El verbo "gatillar" no existe en el idioma español.

Al referirse al primero de los ciudadanos mexicanos ingresados al país, la misma crónica dice: "El primero de los súbditos de la tierra del tequila y los mariachis que ingresó al territorio salteño se produjo el 1 de mayo pasado el mediodía". Si ya el empleo del vocablo "súbdito", aunque correcto, tiene una connotación peyorativa (se pudo haber empleado el sustantivo "natural", que es más neutro), mucho más insultante es referirse a ese gran país que es México como "la tierra del tequila y los mariachis". Millones de mexicanos no estarán seguramente de acuerdo con semejante estereotipo folklórico, teniendo en cuenta la inmensa diversidad cultural que aquel país atesora. Ningún país moderno -y México lo es- aceptaría ser reducido de esta manera tan arbitraria.

El "protocolo" sanitario descrito en la crónica es de auténtica risa: "Se le aisló, se le tomó la temperatura, cerciorándose de que no excedía de los 38º y se lo sometió a un interrogatorio obligatorio". Viene siendo práctica normal -por lo menos, desde que se conoce la fiebre- que quien "tome la temperatura" se cerciore de que no exceda de los 38º. Cualquier otra forma de tomar la temperatura de un ser humano no tendría sentido, por lo menos en términos médicos.

Otro aporte a la comedia: "Luego se lo trasladó en una ambulancia con barbijo (¡!), hasta el hospital local, donde el extranjero recibió un trato similar. Esta vez, de acuerdo a las pautas provinciales, que no difieren en lo profundo de las nacionales". En circunstancias de extrema gravedad como ésta, siempre es aconsejable que las ambulancias estén protegidas por barbijos. Fabricarlos en esta talla cuesta algo más de tela, pero nunca las precauciones son suficientes.

Dice la crónica que el extranjero recibió un "trato similar" en territorio provincial, porque las pautas provinciales no difieren en lo profundo de las nacionales. Es decir, que en territorio salteño, al igual que en territorio nacional, se considera "fiebre" la temperatura corporal que supera los 98,6° Farenheit.

Y por último, lo más absurdo:

"Luego soportaron el mismo trato que tienen y tendrán todos los mexicanos que ingresen al país mientras dure la psicosis y que comprende, de acuerdo dijeron a El Tribuno fuentes de la fuerza de control fronteriza, siete pasos".

Quiere esto decir, que los mexicanos serán sometidos en la frontera a un trato "especial", no mientras haya riesgo epidemiológico, sino "mientras dure la psicosis", con lo cual las venias de entrada al país no serán otorgadas por los epidemiólogos ni por los expertos en enfermedades del aparato respiratorio, sino por médicos psiquiatras.

Los "siete pasos" no dejan derecho humano en pie. Veamos:

1) Se los aísla (es decir, se los coloca en cautiverio)
2) Son custodiados por efectivos ataviados de manera especial (cautivos y custodiados por fuerzas de seguridad, no por médicos ni enfermeros)
3) Se los somete a revisión por parte de un médico de la Gendarmería siguiendo instrucciones telefónicas de un especialista que atiende a través de un 0-800 en Buenos Aires (el médico de gendarmería no es especialista; el del 0-800 no se sabe quién es, probablemente atienda desde un call-center. Tal vez es una máquina que le dice: "si tose, pulse 1; si estornuda, pulse 2)
4) Se los traslada a un hospital local (presos, se supone);
5) Se les extienden o no, certificados de buena salud (resultado -recuérdese- de una exploración telefónica)
6) Se les dan instrucciones precisas: transitar con barbijo y mantener una línea abierta (¿un 0-800?) durante los próximos diez días;
7) Se los autoriza -si es que han sorteado con éxito todos los pasos- a seguir su viaje por el territorio nacional.

Frente a este "protocolo" no sólo debería alzar su voz el presidente de México, sino también la presidenta de la Argentina. De aplicarse a rajatabla este procedimiento, es posible que nos cuelen enfermedades muchos más graves que la gripe A.

Un poco más de rigor (periodístico y médico) es lo que está haciendo falta.