Ulloa de la Serna: Defensor del Pueblo, no del idioma

La agencia DDN de Salta emitió ayer un despacho en el que da cuenta que el Defensor del Pueblo, don Álvaro Ulloa de la Serna, habría expresado: "Es una atorrantada lo que le hicieron a los chicos", al ser consultado sobre una presunta estafa sufrida por estudiantes de un colegio salteño a manos de una empresa que iba a servirles la cena de egresados. Álvaro Ulloa de la Serna, Defensor del Pueblo de SaltaSi bien la agencia de noticias cita como fuente a la FM Aries, no ha sido posible comprobar si el Defensor del Pueblo utilizó, efectivamente, la palabra "atorrantada" para refirse al hecho.

El cuerpo de la noticia indica que el señor Ulloa de la Serna se expresó con bastante precisión, no sólo lingüística sino también jurídica, como que invitó a los afectados a diferenciar entre la existencia de un ánimo defraudatorio específico y un simple daño negligente: “si no hubo un fraude se puede realizar un proceso contractual civil, pero si hubo dolo es estafa”, dijo el Defensor del Pueblo.

A renglón seguido, y ya un poco más seguro de la existencia de tal animus, Ulloa de la Serna agregó: “Yo no quiero adelantar algo que después no puedo sostener porque a lo mejor hubo algún aviso, pero la verdad es que creo que veo la escena como una estafa. A los chicos los están estafando”. Y explicó también que los afectados disponen de "tres instancias de intervención posible": la justicia común, defensa del consumidor y la Defensoría del Pueblo.

Lo curioso es que en medio de tanta corrección y prudencia, el Defensor pudiera haber calificado la maniobra como "atorrantada" ya que se trata de una palabra que no pertenece a nuestra lengua, como sí en cambio pertenece el sustantivo "atorrante", que no utilizó, y que significa "persona desfachatada, desvergonzada".

Desde luego que el Defensor del Pueblo está en todo su derecho de emplear el término "atorrantada" donde le plazca, porque su tarea no es defender la lengua sino los derechos de las personas. Pero habiendo tantas otras palabras bonitas en nuestra habla vernácula (chantapufi, chantún, fule, fumador, garronero, matufiero, perrero o, aun, sorete) ¿Por qué nuestro ombudsman se ha decidido por aquélla?.