Libertad de Prensa en Salta: Promesas y rectificaciones

En una nota publicada el pasado 31 de julio en este mismo sitio, manifestábamos nuestra esperanza de que el Gobernador de Salta urgiera a sus funcionarios el cumplimiento de una orden judicial que intimaba informar sobre la distribución de la publicidad oficial. Luego, el anterior Secretario de Prensa de la Provincia, prometió que esta información está pronto en manos de la justicia.
Urtubey toma el juramento a su secretario de Prensa1. En su comparecencia voluntaria, el señor Rodrigo García, además de enfatizar en la –obvia- voluntad del Gobierno de dar cumplimiento a lo mandado por los jueces, explicó que la tardanza se debe a las dificultades que encuentra la actual administración para hacerse con los datos requeridos.

Estas dificultades, que seguramente existirán, muestran varias facetas del régimen anterior.

En primer lugar, el aprovechamiento que hizo de la ausencia de órganos de control administrativo eficaces e independientes. La configuración de entes de auditoria y sindicatura, permitieron este tipo de maniobras de ocultamiento (total o parcial) de la información políticamente sensible.

En segundo lugar, la habilidad de los altos cargos de entonces para administrar los recursos públicos como si se tratase de bienes privados, unas veces en manos de un pródigo y otras de esos paisanos que guardan su platita en bolsillos diversos de la chaqueta o de la bombacha.

Nadie ignora los especiales beneficios que recibió el monopolio de prensa liderado por el diario expropiado en 1955 al Partido Peronista. Hay dudas solamente acerca de la cuantía que alcanzaron esos beneficios.

Si bien el señor Rodrigo García acertó a la hora de efectuar declaraciones públicas y de decir lo que dijo, debió aprovechar la oportunidad para afirmar que “eso” no ocurriría nunca más y que su gobierno informaría periódicamente, sin esperar a que un juez se lo reclame, las asignaciones de fondos de la publicidad oficial.

2. En otro artículo (“Por la transparencia informativa en Salta”) publicado en este sitio el pasado 1 d agosto, advertíamos acerca de la inconveniencia de que el actual Gobierno se diera a la tarea de construir lazos con nuevos medios de comunicación.

La idea de utilizar fondos del Estado Provincial para dar vida a un grupo comunicacional o a una empresa que articule servicios de propaganda política con la venta de publicidad y la propiedad de medios de comunicación, es impropia de la cultura republicana.

Lo hizo ya, desde 1955, la innovadora empresa que se mudó en las inmediaciones del antiguo Hipódromo de Salta, con los resultados de todos conocidos: felicidad para sus propietarios, déficit democrático para los salteños.

Por eso nos ha parecido de extrema prudencia la intervención personal que, según la agencia DDN, tomó el señor Urtubey para frenar la designación de funcionarios de segundo rango, vinculados dicho sea de paso con el régimen anterior, en la Secretaria de Prensa de la Provincia.