Ante catástrofes, Salta carece de cultura de la prevención y de recursos

Durante siglos el hecho que gran parte del territorio de Salta se encuentre sobre una zona sísmica, despertó más miedo y concitó grandes manifestaciones de fe religiosa que preocupación e interés de los sucesivos gobiernos en estimular una cultura de la prevención y crear equipos con capacidad para actuar en casos de catástrofe. Según el Instituto Nacional de Prevención Sísmica, Salta ocupa el segundo lugar en materia de riesgo en la Argentina. La prevención: un recurso esencial para minimizar el impacto de las catástrofesEl reciente terremoto que arrasó el 70% de las construcciones de la ciudad de Pisco al Sur del Perú están encendiendo las alarmas en Salta donde, en el año 1997, un alto funcionario del gobierno local dijo que frente a los riesgos sísmicos, lo salteños “confiaban en la mano del Señor y la Virgen del Milagro”. Según el geólogo Ricardo Alonso, la historia de los sismos en Salta autoriza a decir que la Provincia está a la cabeza en materia de riesgo en el país.

En zona de alto riesgo


{sidebar id=9}La mayor parte de los edificios, no sólo de los más antiguos, sino los de reciente construcción y las ampliaciones de viviendas o edificios no se ajustan a las normas técnicas de edificación para resistir embates de los sismos. Casi el 70% de las construcciones del centro histórico de Salta son altamente vulnerables a este fenómeno. A diferencia de otras ciudades donde hay conciencia de este tipo de riesgos y se ha desarrollado una cultura de la prevención, el tema no ha sido tratado seriamente en Salta.

En su última sesión, el Concejo Deliberante de Salta aprobó un Proyecto de Ley del Bloque del Partido Propuesta Salteña en el que se propone que la Municipalidad de la Ciudad de Salta disponga la creación de una Unidad de Catástrofes, que se financiará con un impuesto municipal. Esta Unidad se especializará en la prevención y protección de vidas humanas y de bienes. El cuerpo actuará en casos de incendios, sismos, derrumbes, inundaciones y otro tipo de catástrofes.

Los organismos de prevención y defensa civil tienen más voluntad que recursos. Tampoco están coordinados y no su labor no es conocida por la mayor parte de los habitantes de la Provincia. En los últimos años, el gobierno de la Provincia y el del municipio destinaron grandes partidas para la ejecución de obras que no tenían prioridad y que, en algunos casos, resultan superfluas.

El gobierno tampoco se interesó por promover campañas para crear conciencia de estos riesgos ni fortaleció los sistemas de control para incorporar los criterios que deben utilizarse en las construcciones en una zona sísmica. Según los expertos, en Salta no se observan esos criterios o se siguen pautas equivocadas que no son garantía para evitar daños en casos de sismos. En muchos casos, no se cumple la Ley 5.556 del año 1980, que impuso la obligación de incluir previsiones sísmicas.

¿Estamos preparados?


Hace más de veinte años, el doctor en geología Ricardo Alonso se preguntó: “¿Salta está preparada para un sismo? ¿Existe un mapa de riesgo sobre potenciales desastres naturales?” Aunque organismos nacionales, provinciales y expertos de la Universidad Nacional de Salta avanzaron en estudios para el trazado de ese mapa de zonas de mayor riesgo en la Ciudad, aún falta mucho por hacer.

A comienzos de 1996 comenzó a funcionar una estación sísmica con tecnología de punta en la Universidad Nacional de Salta, proyecto al que aportaron los gobiernos de Argentina y España. La iniciativa se concretó después que el Instituto Nacional de Prevención Sísmica advirtió que la Ciudad de Salta tiene un 60% de probabilidad de ser sacudida por un terremoto de intensidad 8 en los próximos 90 años. El reciente terremoto en Pisco alcanzó una magnitud de 8 en la escala de Richter.

Entre los terremotos de mayor intensidad en Salta se recuerdan los de Esteco (1692), la Ciudad de Salta (1844. 1858, 1948, 1973), Orán (1871, 1974), La Poma (1930) y San Andrés (1959).

Tema prioritario


Horas después del terremoto en Pisco, Gustavo Barbarán, titular del Movimiento de Integración en Salta advirtió sobre la urgente necesidad de incluir el tema de la prevención en el listado de preocupaciones de la sociedad y del gobierno. Ello es necesario “aunque a los salteños no tienen que explicarnos demasiado lo que significa un terremoto para tener conciencia de cuando la tierra te traga, o te habla con un ronquido cósmico que es más aterrador todavía”.

Barbarán, que es candidato a concejal de la Concertación UCR – MID dijo que hay que aprovechar las dolorosas experiencias ajenas para que el día en que nos toque sufrirlo los daños y lamentos sean los más exiguos posibles.
“Es muy difícil predecir la fecha de un sismo. Perros y gallinas podrán anunciar el sacudón más nunca su intensidad. Los que vivimos en zona sísmica debemos estar serenamente preparados y atentos ya que “nadie sabe ni el día ni la hora. ¿Cómo estamos en esta ciudad, que concentra el 40 % de la población de la provincia, para un terremoto de la magnitud del peruano? ¿Cómo se trabaja en este aspecto la cultura de la prevención?”, se preguntó.

La cultura de la prevención, añadió, exige constancia, continuidad, disciplina, obediencia y responsabilidad. En casos de siniestros y catástrofes, existen varias instituciones que convergen en auxilio: autoridades sanitarias, policiales, fuerzas armadas y de seguridad, defensa civil, etc. ¿Tienen entre ellas un protocolo de actuación?

No hay un diagnóstico


Y si lo tienen, ¿se chequea o actualiza periódicamente? ¿Cuándo y cómo se publicitan los protocolos? ¿La población los conoce adecuadamente? ¿Esos organismos, se reúnen con periodicidad? ¿Han detectado las áreas más peligrosas o expuestas? ¿Los municipios controlan la construcción sismorresistente? Los grandes edificios de la ciudad de Salta, ¿respetan las reglas técnicas? ¿Hay algún padrón de las casas de adobe del micro y macro?

Para Barbarán, las preguntas podrían seguir y seguir pero las respuestas retrasar. Si la respuesta a la mayoría de ellas es positiva quiere decir que avanzará hacia la disciplina social, a la que los salteños somos tan poco adeptos y se comprueba con nuestro desprecio por atender y conservar en buen estado lo que es de todos. “Mejor prestemos atención a estas cosas, porque con nuestro comportamiento no sé si nuestros santos protectores estarán muy dispuestos a acompañarnos”.