Según informa hoy la edición digital de Clarín, el desmonte en cuestión afecta a unas 1.670 hectáreas que se destinarán a la producción de soja. Greenpeace, por su parte, ha informado que mantiene su protesta de acampada sobre los árboles del lugar, por entender que este desmonte afecta a una zona declarada "reserva mundial de biosfera" por la UNESCO.Siempre de acuerdo con Clarín, Greenpeace denunció también agresiones por parte de Mario Gerala, propietario de las fincas conocidas como Abra Grande y Abra Chica, en donde se realizan los desmontes. Los activistas denunciaron que "Gerala en persona intentó impedir el ingreso del equipo de Greenpeace a la finca para evitar, de ese modo, que se difundiera por Internet el inicio del desmonte dentro de la reserva".
A raíz de estos incidentes, Martín Prieto, director ejecutivo de Greenpeace dijo a Clarín que "Este tipo de patotas demuestra la forma en que proceden los empresarios inescrupulosos acostumbrados a pasar por encima tanto de las personas como de los bosques. La única forma de detener el desmonte irracional es que el Senado de la Nación sancione de una vez por todas la ley de bosques".