Sin anuncio ni invitación, Urtubey recorrió la sede del gobierno de Salta

Después de casi un año de ausencia, Juan Manuel Urtubey llegó al Centro Cívico Grand Bourg sede del gobierno de Salta, Lo hizo sin anunciarse ni pedir permiso. Entró al edificio y caminó por sus pasillos con la soltura de quien se siente en casa, sin temer rechazos ni reproches. Urtubey, candidato a gobernador de SaltaEl candidato llegó allí para plantar cara a los rumores que aseguran que, si resulta electo gobernador, empuñará la escoba para dejar fuera del presupuesto a miles contratados y pasantes.

El candidato se movió con una natural comodidad que se fue transformando en gratificación personal a medida que, superada la sorpresa, recibía saludos, abrazos y pedidos de fotos de muchos de los amenazados empleados de esa “guarida del poder”.

El desobedecer a quienes fueron dueños de casa durante los últimos años, no sólo lo apartó de esos despachos donde él mismo se sentó, en diciembre de 1995, como funcionario joven y entonces ponderado. El sistema de premios y castigos, que funcionó con precisión de relojería, tuvo más énfasis al momento de las represalias.

A medida que avanzaba por los pasillos, comenzó a conversar con el personal, desvaneciendo los rumores de despidos si él gana el domingo o, también si pierde Wayar. Urtubey está informado de la fuerte presión que ejercen en el personal los funcionarios políticos. Por ejemplo en el Ministerio de Hacienda, cuyo titular es Javier David, candidato a vicegobernador de Wayar, y en los de Salud y Educación y en la secretaría de Obras Públicas, donde ordenaron a los empleados no saludar a Urtubey.

Se sabe que el pasado 8 de octubre alrededor de doscientos empleados del Ministerio de Educación fueron citados al Centro Cívico para escuchar un ultimátum de parte de la ministra María Ester Altube: “O votan por Wayar o serán despedidos”. Otro tanto sucede en las direcciones de Rentas, Inmuebles y la casi totalidad de los organismos oficiales.

El titular de Obras Públicas, Hugo de la Fuente, advirtió que la estabilidad laboral de parte del personal dependía del triunfo de Wayar. El miedo, además del dinero, es uno de los recursos más usados por el oficialismo para disciplinar aquellos sospechados de falta de docilidad y de “lealtad” hacia los funcionarios políticos.

Según los empleados, Urtubey aseguró a todos la estabilidad laboral, “incluso la de los pasantes, que son los mas preocupados”, dice hoy “Nuevo Diario de Salta”. Muchos de empleados posaron para la foto con el candidato.

“No hay nada de extraordinario que Urtubey se haya presentado solo a la sede del gobierno de Salta. Fue sin guardaespaldas ni acompañantes. El Centro Cívico es un sitio público y no debería ser considerado como un coto de caza privado al que sólo pueden acceder los funcionarios y los amigos del poder. El suyo fue un gesto espontáneo y de firmeza con el que hizo una demostración práctica de lo que debe ser el estilo democrático”, dijo un asesor de Urtubey.

Para aquellos que piensan con malicia, la visita fue un ensayo para su regreso a esos mismos despachos. No ya como asesor funcionario del área de Gobierno, o como secretario de Prensa sino como gobernador. En el oficialismo el gesto de Urtubey no fue bien recibido: se lo consideró como un golpe de efecto estudiado dentro del programa de las últimas horas de su campaña.