El Ministerio de Planificación Federal aplica un impuesto al gas discriminatorio para Salta

Constituye un lugar común del pensamiento jurídico argentino la identificación de la dimensión federal de nuestro Estado nacional con la diversidad y pluralidad territorial. El federalismo, en realidad, es un movimiento que parte de la diversidad pero que se dirige hacia la unidad, previa aceptación y respeto de la primera. Dicho en otros términos, el federalismo es un proceso político que tiende al respeto de la diversidad territorial pero que, al mismo tiempo, impulsa de forma muy decidida la unidad de un país, a través de ciertos mecanismos como la unidad de legislación común, la unidad de la moneda, la unidad de la defensa nacional y otros. Urtubey y el ministro De VidoEl Estado federal no está llamado a "practicar federalismo" más allá del respeto que constitucionalmente debe a las autonomías provinciales. Fuera de él y donde puede, el Estado federal debe procurar ser lo más igualitario, unitario y monolítico posible en la aplicación de sus políticas, porque en este igualitarismo está comprometida la "unidad nacional", o sea, el valor supremo que da razón a la existencia misma del Estado federal.

Por eso es que llama la atención que un Ministerio de "Planificación Federal", como el que dirige el señor De Vido, resuelva dividir el país en jurisdicciones arbitrarias a la hora de aplicar los impuestos o las tarifas relacionadas con el servicio domiciliario de gas natural.

Esta noticia se ha conocido ayer y da cuenta de que Salta y los salteños que consumen gas, "por razones climáticas" deberán seguir pagando un impuesto federal que provoca subas en los recibos del gas de hasta un 300%.

Las razones climáticas esgrimidas por el ministro De Vido son la consumación de una gran violación al principio de igualdad de los argentinos ante la ley y la prohibición genérica de discriminación por razón del territorio en el que vivimos.

Resulta que el ministro kirchnerista ha decidido que sean las provincias "cálidas" las que subsidien el gas que consumen las provincias "frías", lo cual se antoja tan absurdo como que sean los morochos los que tengan que subsidiar el precio de los protectores solares de los ciudadanos de piel blanca.

Ningún pecado han cometido los salteños (excepto quizá su cercanía con el Trópico de Capricornio) para ser objeto de tamaña discriminación.

Lo que seguramente no saben el ministro De Vido y sus asesores, es que más de la mitad del territorio de Salta, por la altitud de sus montañas y valles, disfruta de temperaturas incluso más bajas que las que se registran en la Patagonia argentina, lugar en donde influye notablemente el clima marino, más suave, para atemperar los rigores de la continentalidad que sí sufren las provincias del Norte argentino.

De esta forma, 330.000 hogares de Mendoza, San Juan, San Luis, La Pampa, Tierra del Fuego, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Neuquén se verán benficiados por la visión más antifederalista de que se tenga memoria en la historia nacional.

La medida penaliza aun más a los salteños, desde que el impuesto al gas grava a aquellos consumos superiores a los 800 metros cúbicos anuales, mientras que en otras provincias, como San Juan y San Luis el impuesto sólo lo pagan quienes consumen más de 1.100 metros cúbicos; o en Tierra del Fuego en donde lo pagan quienes consumen entre 1.500 y 1.900.

Por supuesto, el ministro justificó la medida en la gran operación de "redistribución del ingreso" que lleva adelante el gobierno Kirchner.