La Policía de Salta, encargada de luchar contra la violencia machista, se niega a usar una bicicleta rosa

El gobernador Urtubey parece que manda más en su casa que sobre la Policía de Salta.

A pesar de que se encuentra en vigor un decreto que impone la emergencia social por violencia de género en todo el territorio provincial; a pesar de las «tarjetas rojas» de la sonriente ministra Marianela Cansino y de las repetidas campañas de concienciación contra la violencia machista, la Policía que dirige Juan Manuel Urtubey parece que no se entera de que con sus actitudes y gestos contribuye a profundizar el sexismo y el machismo imperante en la sociedad.

Es inconcebible que la misma institución que se encarga de proteger a las mujeres de la violencia, la misma que tramita las denuncias por agresión y que brinda «contención» a las agredidas, tenga en su seno a policías que se niegan a utilizar una bicicleta de color rosa para patrullar las calles con el argumento de que el color «es poco masculino».

El argumento es sexista y, por tanto, impropio para una institución que está llamada a velar por la igualdad entre las personas, sin distinción de sexo, de gustos, ni de orientaciones sexuales. En tanto discriminatorio, el gesto policial predispone a la violencia.

Una Policía cuyos miembros no son capaces de montar en una bicicleta de color rosa es, cuanto menos, una Policía que no sirve para proteger a las mujeres de la violencia machista y que demuestra que no está preparada para asumir con madurez la diversidad de los ciudadanos, dejando de lado los estereotipos sexuales.