La imprevista nominación del salteño Gustavo Sáenz como acompañante de Sergio Massa y aspirante a Vicepresidente de la Nación ha sido recibida con escepticismo y desdén por el grupo que gobierna en Salta. El ascenso de Sáenz y su creciente exposición mediática despiertan un cierto recelo en las filas de Urtubey, que tenían ya todo planificado para una «cohabitación» sin sobresaltos a partir del 10 de diciembre de 2015, cuando el Gobernador inicie su tercer mandato y Sáenz jure su cargo como nuevo Intendente Municipal de la ciudad de Salta.
Pero ahora la situación ha cambiado. Urtubey -sediento de focos y de protagonismo- no está muy dispuesto a compartir espacios en los telediarios y tertulias nacionales con Sáenz. La irrupción de otro salteño en el circo mediático ha descolocado a Urtubey, que considera que solo hay lugar para un gallo en el gallinero.
Las diferencias ideológicas entre ambos son mínimas e insignificantes. Lo que importa aquí es el ego.
Descartada la posibilidad de que el binomio Massa-Sáenz pueda ganar las próximas elecciones presidenciales, el gran interrogante que se presenta ahora es saber qué hará Urtubey en caso de que Sáenz (1) haga una buena elección, (2) consiga acceder al ballottage o (3) se convierta en árbitro de éste.
¿Qué podría ocurrir si la fórmula kirchnerista es derrotada en Salta por Massa y Sáenz? ¿Podría Urtubey salir al día siguiente a pavonearse en las televisiones porteñas y anunciar su candidatura a Presidente para 2019?
Casi todo el mundo en Salta sabe que Urtubey dispensa a Sáenz un desprecio visceral. Pero ¿será este desprecio suficiente para evitar que los votantes de Urtubey apoyen masivamente a Sáenz en las presidenciales?
Hay que recordar que Sáenz (aparentemente antikirchnerista) pertenece al mismo partido de Urtubey (aparentemente kirchnerista). El sentimiento localista de los salteños -que cada vez es más fuerte- puede imponerse a las circunstanciales simpatías con «el modelo» y traducirse en una cantidad de votos para Sáenz suficiente para sepultar definitivamente las aspiraciones presidenciales de Urtubey.
Sáenz no dejará escapar su oportunidad y hará todo lo posible por obtener en Salta unos resultados que, al menos, convenzan a Sergio Massa de que no ha escogido a un mal acompañante. El riesgo para Urtubey comienza a ser muy elevado.