Sabido es que la liturgia peronista prevé con asombroso detalle el orden y la forma de la celebración de las distintas ceremonias sacramentales. El llamado «orden sagrado peronista» no es la excepción. La consagración al servicio peronista, que coloca en estado de gracia a aquellos que han recibido un particular llamado del Altísimo, es bastante parecida a la consagración de los varones al ministerio del servicio a la Iglesia, dicho sea esto con los respetos debidos. Las diferencias son simplemente de grado y de escenografía.
Buena prueba de ello es que el Gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, en una sola tarde, ha consagrado a tres diáconos de la Iglesia, en ceremonia religiosa, y, pocas horas después, a un «diácono» del peronismo, en ceremonia cívica. Todo por el mismo precio.
Diakonos Apostolakis
El agraciado por esta última consagración ha sido el Vicegobernador de Salta, Andrés Zottos, conocido por su «doble militancia» en la política y la religión cristiana y por su nombre de guerra Diakonos Apostolakis Xypolitakis.Eliminado de la fórmula gubernamental y arrinconado en el Departamento de San Martín, Zottos necesitaba de la bendición de Urtubey para poder empezar a pensar en sacar adelante su precaria candidatura a senador provincial.
“Andrés Zottos es la garantía de este proyecto en el departamento San Martín”, dijo Urtubey ayer en un acto público realizado con profusión de banderas rojigualdas y bajo un sol de justicia. Exactamente igual que en una corrida de toros.
Urtubey, en su papel de obispo del peronismo, no se cortó un pelo al decir que quien encabeza «su proyecto» en el estratégico Departamento norteño es Zottos, y no otro.
Más Judas que San Pedros en Tartagal
Para corresponder a las sentidas palabras de su comitente, Zottos se dirigió a la pequeña multitud diciéndole: “Vamos a seguir por el camino que ya está trazado en el departamento San Martín y por eso les pido que como apóstoles, lleven este mensaje casa por casa, que ahora viene la etapa de industrializar la materia prima y generar más obras”.Se desconoce si los tartagalenses presentes aceptaron o no la invitación a convertirse en apóstoles de Zottos, pero un rápido análisis de las caras de los asistentes al acto indican que Zottos consiguió entre la concurrencia más Judas que San Pedros.
Todo ello, ante la implacable y traicionera mirada de Poncio Pilatos, ataviado para la ocasión con camisa celeste.