Más de la mitad de los jugadores de la Selección Suiza tiene orígenes inmigrantes

El equipo que entrena el alemán Ottmar Hitzfeld es todo un ejemplo de integración multiétnica y multiconfesional entre jugadores de muy diferente procedencia. La imagen de este seleccionado europeo ha cambiado mucho en el último lustro. La Asociación Suiza de Fútbol (ASF) comenzó en 2008 uno de los programas de desarrollo de juveniles más importantes de Europa, aprovechando, sobre todo, el potencial de las comunidades de inmigrantes del país.

De los 23 convocados por Hitzfeld para el Mundial de Brasil 2014, solo los arqueros Diego Benaglio, Yann Sommer y Roman Burki; los defensores Stephan Lichtsteiner, Reto Ziegler, Steve von Bergen, Michael Lang y Fabian Schär; y el centrocampista Valentin Stocker, tienen orígenes suizos.

Todos los demás han nacido en otros países o de padres inmigrados a Suiza.

Es el caso del central Philippe Senderos, nativo de Ginebra, hijo de un español y una serbia. O del también defensor Ricardo Rodríguez, nacido en Zúrich, hijo de un español y una chilena.

Otro defensor central, Johan Djourou, nació en Abdijan, la capital de Costa de Marfil. El centrocampista Tranquillo Barnetta, nacido en St. Gallen, es hijo de padres italianos. El mediocentro Gökhan Inler, jugador del Napoli, es hijo de padres turcos.

Granit Xhaka, Valon Behrami y Xherdan Shaqiri nacieron en Kosovo. Blerim Džemaili nació en Tetovo, territorio de la antigua Yugoslavia, en el seno de una familia albanesa de Macedonia. Otro jugador nacido en Macedonia es Admir Mehmedi. Por su parte, Gelson Fernandes nació en Cabo Verde.

El delantero Haris Seferovic, jugador de la Real Sociedad de San Sebastián, nació en Suiza de padres originarios de Bosnia y Herzegovina. Otro delantero, Mario Gavranovic, nació en Suiza pero sus padres, croatas bosnios, se establecieron en Lugano después de emigrar de Gradacac, Bosnia y Herzegovina. Finalmente, completa la lista de 23, el delantero Josip Drmic, nacido en Suiza, que tiene ancestros croatas.