El conflicto que enfrenta a los médicos del servicio de guardia (urgencias) del Hospital San Bernardo con el Ministerio de Salud de Salta parece haber entrado en una instancia decisiva, después de que un juez conminara a las partes a adoptar las medidas necesarias para evitar la interrupción de un servicio público esencial que impacta directamente sobre el derecho constitucional a la salud. Fuentes cercanas al hospital salteño han reconocido que la intervención judicial ha provocado una cierta fisura en las filas de los médicos rebeldes, cuyo número -estimado primero en 104 y luego rebajado a 80- se habría reducido a una cantidad cercana a los 70 profesionales, después de que varios de ellos decidieran reconsiderar su postura.
Admiten que el primer contacto con la justicia les ha hecho ver que la utilización masiva de un mecanismo administrativo como la renuncia, más allá de la presión efectiva sobre el gobierno, puede acarrear consecuencias negativas no solo en el plano laboral, sino incluso comprometer la responsabilidad penal de los médicos, cuya renuencia a trabajar podría configurar un delito de abandono de persona o de omisión de auxilio, previsto y sancionado en el Código Penal argentino.
Mientras los médicos de la guardia insisten en su postura de máxima al reclamar que la hora de guardia sea remunerada con 120 pesos "para equipararse a otros profesionales especialistas, como neurocirujanos y anestesistas", desde el gobierno se afirma que acceder a tal pretensión resulta inviable no solo por razones presupuestarias, sino incluso por decoro, ya que -señalan- un médico que acuda a la guardia cuatro veces por mes embolsaría un salario mensual cercano a los 3.000 dólares, solo por este servicio.
Recuerdan que la práctica totalidad de los médicos de guardia son, además, médicos de planta que cobran un salario aparte por su trabajo normal como médicos, es decir, aquel que no está relacionado con el servicio de guardia.
Los médicos en conflicto han protestado el hecho de que la gerencia del hospital aceptara algunas de las renuncias presentadas. La gerencia ha recordado sin embargo que la aceptación de las renuncias no ha producido la extinción de ninguna relación laboral. La aceptación -señalan-solo afecta a la relación del profesional con el servicio de guardia, mas no a su relación laboral estable con el hospital público, al que siguen vinculados y del que siguen percibiendo el sueldo.
Señalan que los casos puntuales de aceptación de las renuncias han estado motivados por la necesidad de racionalizar los recursos humanos en las diferentes guardias y que, en la mayoría de los casos, ha pesado la valoración de la productividad individual de los profesionales involucrados.
El fracaso de un plan de salud populista
"Se afirma que la causa del conflicto es el modelo de autogestión hospitalaria, que estaría provocando inequidad retributiva", dice una autorizada fuente del hospital. "Sin embargo, lo que este conflicto hace aflorar no es otra cosa que el fracaso anunciado del famoso 'Plan de Salud Ramón Carrillo', un enfoque de la salud pública puesto en práctica hace casi treinta años por el gobernador Roberto Romero, que privilegió la prevención, a través de agentes sanitarios, de centros periféricos y de otras figuras propias de la medicina populista, en desmedro del hospital público y del papel que éste debe jugar en un sistema de salud eficiente y equilibrado"."El sistema de autogestión permitirá avanzar en igualdad retributiva de los profesionales médicos, entre otros motivos porque el gobierno está comprometido con esta idea", señalan. Las tensiones salariales y la insolidaridad entre diferentes gremios de la salud -apuntan- es también el eco retardado de aquel "plan de salud", cuya inequidad hoy pagan los profesionales médicos, no tanto con salarios diferenciados, sino -lo que es peor- con unas muy magras jubilaciones.
"Un jefe de servicio del hospital, con suerte, se jubila hoy con 2.000 de haber, mientras que en otros sectores de la Administración, como la educación, por ejemplo, agentes con menos responsabilidad pueden jubilarse con el doble de sueldo", denuncian.
La misma fuente ha revelado finalmente que el Hospital San Bernardo podría reestructurar su servicio de guardia (que actualmente se presta en turnos continuos de 24 horas) para adecuar su prestación a la modalidad ya implantada en el Hospital Público Materno Infantil de Salta. De concretarse esta decisión, el conflicto podría dar un vuelco, ya que la medida supondría un paso muy concreto en la equiparación de condiciones económicas y de trabajo reclamadas por los diferentes gremios médicos.