Un nuevo y sorprendente giro ha dado esta tarde (mediodía en Nueva York) el agitado caso del exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional y precandidato a la Presidencia de Francia por el Partido Socialista, Dominique Strauss-Kahn. El político francés, que fue detenido por la policía de Nueva York tras una denuncia por agresión sexual y que se encontraba bajo arresto domiciliario, previa fianza de unos seis millones de dólares, compareció por sorpresa ante el tribunal neoyorquino que atiende su caso, aprovechando el reconocimiento implícito del procurador fiscal de la falta de credibilidad de las declaraciones de la presunta víctima.
El juez ha decidido la libertad provisional de Strauss-Kahn, bajo palabra, lo que supone, en principio, que la acusación sigue su curso y que el político francés no podrá abandonar el país, al no serle restituido su pasaporte.
Según France Television, el fiscal habría estado de acuerdo en liberar a DSK, lo que le valdría poder viajar dentro de los Estados Unidos y recuperar la cuantiosa fianza que le permitió salir de la prisión de Riker Island y cumplir su arresto en una vivienda alquilada.
Según The New York Times, que cita fuentes de la investigación, la presunta víctima ha mentido sistemáticamente desde que realizó la denuncia. Dice el prestigioso matutino que "no hay duda de que Strauss-Kahn y la mujer mantuvieron una relación sexual" (confirmada por las pruebas forenses).
El diario El Mundo señala que la investigación puso de manifiesto que la mujer tendría vínculos con el crimen organizado y que habría llamado a un hombre encarcelado para consultarle sobre los eventuales beneficios económicos de su denuncia.
El abogado de la presunta víctima -que en estos momentos comparece ante las cámaras de televisión apostadas a la salida de la corte- señala que las supuestas mentiras de su cliente en nada impiden juzgar la agresión sexual violenta que DSK habría cometido en una suite del hotel Sofitel.